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3 ago 2026

De la mirada al proyecto, de la fotografía a la imagen expandida

Más info: www.tragaluzatelier.org
No sé tú, pero quiza ya hayas notado cómo el mundo se ha ido llenado de imágenes que no dicen nada, lo que ha producido puro ruido visual. Nos encontramos en una época en que casi todos llevamos una cámara en el bolsillo, lo cual se ha convertido en una facilidad que ha terminado por adormecer la mirada.

Hace unos años, mientras laboraba con infancia y juventud en el Colectivo Comunitario de Fotografía de Gómez Palacio, o posteriormente, en la etapa del Semillero Creativo de Fotografía de Gómez Palacio, me di cuenta cómo la fotografía podía ser otra cosa: un territorio para detenerse, para preguntarse, para sanar. Esa es la semilla de este taller que estoy a punto de impartir.

Le he llamado De la mirada al proyecto: Fundamentos de imagen y fotografía expandida, y no es un curso más de técnica, porque, ¿de qué sirve dominar el diafragma si no sabemos qué queremos decir? La idea es frenar esa pulsión por disparar y disparar. Se trata de buscar una intención, de darle sentido a cada imagen para que no sea una más en el montón.

Pero ojo, que la foto no se queda en el archivo digital. La imagen necesita cuerpo. Es por eso que he ido integrado técnicas con las que algunas imágenes parten de lo químico, además de lo digital y lo matérico. Experimentaremos con algunos procesos alternativos como la clorotipia, antotipia y la cianotipia, con el dibujo,  el texto como intervenciones de la imagen y por qué no, un poco de bordado.

La fotografía también se toca y se siente, no solo se ve en una pantalla. Todo esto lo anclamos en la memoria, el archivo, en el patrimonio cultural y la tradición. Es entonces que la fotografía se convierte, de una imagen más que solo para guardar un recuerdo, en una herramienta visual para criticar y para construir nuestra propia identidad. En esta ocasión no enseñaré a "tomar" fotos, sino a "hacer" fotos, como también a contemplar con la imagen la realización de proyectos, es decir, a pensar como artistas, a partir de ordenar las ideas, a decidir cómo se monta la obra en la pared y cómo viaja por el mundo. Es tener una conciencia curatorial que va mucho más allá del simple clic.

Y, finalmente, todo esto lo bajaremos a la tierra. Saldremos a la calle, haremos excursiones urbanas y ejercicios de campo. Porque la fotografía se aprende con los pies en el suelo, sintiendo el espacio con el cuerpo y encontrándose con el entorno de verdad. Como siempre les digo a mis alumnos, citando a Berenice Abbott: "la fotografía ayuda a las personas a mirar". Y ese es la aventura que haremos juntos: aprender a mirar de nuevo.

El taller dará comienzo en menos de una semana y está contemplado para un grupo pequeño, de manera que pueda ofrecer una atención más personalizada. Este taller está dirigido para quien busca técnica, pero también para quien busca inspiración y, sobre todo, para quien busca un sentido en la imagen. No se trata de solo obtener un simple reconocimiento o diploma, sino culminar con un proyecto fotográfico personal que exprese de tu mundo, tu memoria y tu patrimonio.

Ojalá te animes a dar este paso, aquí estaré esperándote: Nos vemos en mi taller.

12 jul 2026

Don Víctor, su campo de sueños y la cosecha de memorias

El campo de sueños
Hace más de una decada comencé a visitar Ciudad Juárez, Durango, aún hoy conocido como Villa Juárez, municipio de Lerdo. Cada otoño, en vísperas del Día de Muertos, me encontraba con los campos de flores y la cosecha de cempasúchil y mano de león que suelen venderse fuera de los panteones de la Región Lagunera, aunque ignoraba que se produjeran localmente. Fue esa curiosidad por saber más lo que me llevó a recorrer varios campos y a conocer a quienes los trabajaban, especialmente a don Víctor Esquivel García. Además de estimarlo, como a los demás, lo consideré un amigo cercano, pues así me recibió durante los años en que lo visitaba en su labor.

El campo de don Víctor no era el más extenso, pero sí el que más disfruté. Su ubicación le daba características singulares: era una especie de rincón aislado, aunque con el tiempo también se volvió concurrido. Tenía una casita de adobe junto a un árbol, lo que añadía un atractivo especial para quienes lo visitábamos con la intención de hacer imágenes. En este campo se sentía una tranquilidad y una bella energía, era simplemente mágico principalmente al atardecer.

Don Víctor Esquivel García en 2012
Quizá hice muchas fotos similares y recurrentes en cada ocasión, pero disfrutaba cada ocasión que pude hacerlo y para mí cada vez fue única e irrepetible, simplemente ese campo invitaba a capturar ese momento especial; visitar aquel campo se sentía como ir de vacaciones a casa del abuelo. No siempre coincidía con don Víctor por los horarios de mis visitas, pero era muy grato encontrarlo y platicar brevemente con él y con las personas que trabajaban a su lado. Fue en ese campo, el primero que conocí, donde me sentí acogido y familiarizado; y fue también el último en el que pude dedicar tiempo a hacer un recorrido completo con alumnas y alumnos de fotografía, cada fin de octubre. Incluso a la fecha me llegan solicitudes de que avise cuando vuelva a visitar esos campos o en otros casos me han solicitado que comparta la ubicación, no sabiendo que específicamente ese bello campo cedió su espacio a un fraccionamiento moderno.


Ocaso otoñal
Don Víctor, siempre amable, me recibía junto a mis alumnos y amablemente me autorizó a seguir visitando su campo incluso en su ausencia, confiado en que respetaría y cuidaría su producción. Con el tiempo, se familiarizó conmigo al grado de invitarme a la tradicional celebración del Santo Niño de Atocha y San Judas Tadeo que realizaba cada año, en noviembre, con toda su familia, después de los Días de Difuntos. La fiesta culminaba con una deliciosa reliquia que su generosa familia preparaba y compartía con la gente de su entorno. Para mí fue muy especial esa invitación, pues mostró el aprecio que don Víctor me llegó a tener. Aunque no intercambiábamos muchas palabras en mis visitas pues él era un poco reservado conmigo, a pesar de mi insistente curiosidad y preguntas para ampliar mi conocimiento, valoré profundamente los momentos de contemplación en su compañía frente a su majestuoso campo: el silencio de la tarde, el trinar de las aves, el fresco del atardecer, el olor de la vegetación y el radiante colorido del cempasúchil contrastando con la mano de león, y ocasionalmente con las margaritas que también se cosechaban allí en algunas temporadas.

Don Víctor acompañado de Talanga
Don Víctor se convirtió no solo en el protagonista de mis imágenes, sino en un gran amigo al que podía visitar y con quien compartir el silencio del campo mientras acompañaba la contemplación floral en el ocaso. Sin embargo, su campo sucumbió ante el desarrollo urbano y, después de varios años, su lugar fue ocupado por un fraccionamiento campestre. Aún así, Don Víctor siguió extendiendo su generosidad a través de invitaciones a su ferviente tradición del Santo Niño y San Juditas, que me hacía llegar por medio de sus nietas en redes sociales. Lamentablemente, la rutina y las circunstancias me alejaron en los últimos tres años, y ya no pude regresar con él. Supe por algunas personas de Ciudad Juárez que su salud se había deteriorado; el tiempo no perdona, y hace un par de días, por la misma red social, me enteré del fallecimiento de mi querido amigo don Víctor.


Hasta siempre querido Don Víctor
Su imagen no solo queda en mis fotografías y en mi imaginario; para mí el referente más importante que representa a quienes trabajan los campos de Ciudad Juárez, resistiendo el desarrollo urbano de la Región Lagunera. Ellos, cada año, se mantienen produciendo las flores que adornan los sepulcros de nuestros difuntos, junto con otras cosechas de calabacita, repollo, rábano, coliflor, maíz, sorgo y más variedades durante el resto del año. Don Víctor fue un incansable trabajador de la tierra, ferviente del Santo Niño de Atocha y San Judas, no se diga de su familia, incansable que no podía estar quieto, sin duda un ejemplo de figura paterna. 


Talanga
Aún hay en Ciudad Juárez varios campos de flores que visitar este año así como otras amistades que también logré  con el paso de los años durante mis recorridos por los demás bellos campos en que estuve registrando el proceso de la producción de cempasúchil, mano de león y demás flores para el Día de Muertos. No sé Talanga aún exista o ronde en búsqueda de otro campo, solo sé que hoy hay otra ausencia que aflige, creo que al igual que Talanga hoy me falta un amigo irreemplazable. Por ahora Don Víctor y su campo permanecerá hoy más que nunca en el imaginario de mis recuerdos favoritos del otoño y la víspera del Día de Muertos.



14 feb 2026

De esta agua no beberé… y terminé bebiendo

Clase de foto en Ibero 2008
Cuando estudiaba la licenciatura en Sistemas Computarizados e Informática en la Universidad Iberoamericana, tuve más de una mala experiencia con algunos de mis profesores. No solo por su forma de enseñar y ni se diga de  sus criterios de calificar, sino por aquellos que juzgaban y jugaban con la psicología y se jactaban de ser "los filtros de la carrera". Desde entonces juré: nunca sería profesor, jamás me dedicaría a la docencia.

Pero la vida da vueltas. Durante algunos semestres y principalmente previo a egresar, conocí también a profesores que impartían sus materias con una pasión que contagiaba. Asistir a sus clases era un placer, e incluso hice amistad con algunos. Fue entonces cuando empecé a comprender que aquellas actitudes temibles que había enfrentado no nacían de la maldad, sino de la formación que ellos mismos habían recibido. Eran, simplemente, el reflejo de lo que les enseñaron.

Al egresar, me enfrenté a la realidad de muchos recién titulados: falta de experiencia y, por si fuera poco, salarios bajos. Fue entonces cuando uno de esos maestros que me inspiraban, con quien había hecho amistad, me invitó a impartir una clase en la universidad donde él trabajaba, la Universidad Autónoma del Noreste. Necesitaba el ingreso extra, así que acepté. Me presenté, hice la prueba… y el resto es historia.

Promoción de Foto de Difusión
Cultural 2016
Las primeras clases fueron un manojo de nervios. Pronto descubrí que la docencia era mucho más compleja que exponer un tema: había que mantener el interés de los alumnos, motivarlos, tener paciencia y, sobre todo, tolerancia al error, empezando por el propio. Poco a poco fui habituándome. Me invitaron a impartir más materias, recibí capacitaciones pedagógicas junto con otros docentes y, sin darme cuenta, empecé a sentirme como pez en el agua.

Entendí entonces que la docencia no era sencilla. Era, ante todo, una gran responsabilidad. Si no te gustaba, era fácil caer en el patrón de aquellos maestros que había aborrecido. Pero si disfrutabas lo que enseñabas, podías adoptar la actitud contraria: motivar, inspirar.

Me mantuve varios años en esa universidad (UANE), la misma donde había cursado la preparatoria,  hasta que el trabajo en una empresa financiera me absorbió por completo. Sin embargo, en cuanto pude, acepté una nueva invitación y regresé a las aulas.

Tour urbano alumnos de Foto en
Difusión Cutural 2014
Fue en esos años, mientras cursaba una materia de la maestría en la misma universidad donde había estudiado la licenciatura (Ibero), que algo inesperado ocurrió: la fotografía cruzó mi camino. Me entusiasmó de tal manera que, en mis tiempos libres, me escapaba a la biblioteca a buscar bibliografía especializada. La biblioteca tenía un fondo magnífico de arte y técnica fotográfica, y así, de forma autodidacta, empecé a formarme en este nuevo mundo.

Para 2004, tomé una decisión importante: gradualmente, comenzaría a dejar atrás los sistemas para dedicarme a la fotografía. Dos años después, ese camino me llevó a conocer a dos artistas con quienes trabé amistad. Al año siguiente, ellos me animaron e invitaron a formar parte de un proyecto que promovía la creación artística: la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín. Fue ahí donde mi forma de apreciar la fotografía cambió para siempre.

Una excursión local de alumnos del Taller de Foto
de Ibero Torreón
En la Casa del Artista, surgió la oportunidad de impartir talleres en las disciplinas que los creadores desarrollaban. Fui de los primeros en animarme a ofrecer un taller de fotografía en aquella sede. Al año de haber comenzado, recibí una invitación que me llenó de entusiasmo: impartir clases de fotografía en la carrera de Diseño Gráfico de mi alma mater, la Ibero de donde había egresado. Para mí fue un intercambio valiosísimo: mi conocimiento dialogaba con el de los aprendices de diseño. De nuevo, recibí capacitaciones pedagógicas junto con otros docentes, y durante varios años me dediqué a la enseñanza haciendo lo que más me gustaba.

Prooción de Diplomado de Foto de
Ibero Torreón
Recuerdo con especial claridad una de esas capacitaciones, esta vez sobre vida ignaciana. En ella coincidí con algunos profesores veteranos a quienes había temido en mis años de licenciatura. Ellos no me recordaban, pero yo a ellos sí. Durante una sesión en la que se insistía en la importancia de un trato digno y tolerante hacia los alumnos, ellos manifestaban su resistencia a ese cambio: defendían el patrón de ser enérgicos e intolerantes. Fue entonces cuando comprendí que esa era su naturaleza, y que no se podía exigir lo que no podían dar.

La docencia siguió abriéndome puertas: talleres de difusión cultural, un diplomado de fotografía que más adelante coordiné, clases en la licenciatura… hasta que llegó la pandemia y cambió las reglas del juego.

Promoción Diplomado de Foto
Paralelamente, durante los años en la Casa del Artista continué con mis talleres. En 2015, al independizarme, encontré un proyecto que me apasionó profundamente: el Colectivo Comunitario de Fotografía, una iniciativa federal que dependía de Culturas Populares e Indígenas. El reto era mayúsculo: enseñar a niños y adolescentes a fotografiar. Aquello exigió una paciencia y una tolerancia que no sabía que poseía, pero depositaron su confianza en mí y pude llevarlo a cabo.

Esa experiencia me condujo a otro proyecto, esta vez municipal, con un estímulo tripartita. Aquí volví a trabajar con adultos, específicamente con mamás de los alumnos del colectivo. Fue otro magnífico aprendizaje.


Excursión Ibero Torreón Taller de
Foto a Viesca, Coah. (Noviembre 2010)
En 2018, con el cambio de sexenio, fui invitado a colaborar en una versión actualizada del proyecto colectivo, ahora bajo el programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México: los Semilleros Creativos. Allí estuve casi cinco años, hasta que decidí volver a la independencia, a ser freelance, como dicen ahora.

No cabe duda: es difícil decir "de esta agua no beberé". Y no me arrepiento de haber bebido. La docencia me llevó por caminos que nunca imaginé, me enseñó muchísimo y me transformó.


Alumnos y amigos de Foto Ibero
Torreón 2014
Aquella aversión hacia ciertos profesores se convirtió en el impulso para intentar ser el maestro que a mí me hubiera gustado tener. Y me aferré a dos frases ignacianas de mi alma mater:
En todo amar y servir y no formar a los mejores del mundo sino a los mejores para el mundo.

Ayer, entre los recuerdos de Facebook, apareció una imagen de 2008. Me transportó a aquellos días en las clases de diseño, al juego en la enseñanza, y sonreí. Cómo olvidarlo.

 

Estudiantes de mi Taller de Foto de
Casa del Artista en Viesca, Coah.
(Marzo 2010)
Algo que me gusta de las redes sociales es que la huella digital que hemos dejado como evidencia, al menos da un testimonio de lo que quiza algún día nuestra mente vaya desvaneciendo, de qué servirá no sé, pero es la impronta de nuestro paso por la vida, ojalá también de cómo para bien o para mal influímos en las personas que nos conocieron y cómo coincidir les detonó tomr el camino que hayan tomado con nuestro sello, al menos para mi me han aportado gratas experiencias al aprender sin miedo a errar y vaya que lo disfruté, ¡gracias!.


11 feb 2026

La Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín a casi 19 años de su creación...

¿Quién recuerda la extinta Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín? Hace casi veinte años, en 2006, Rogelio Madero de la Peña y Pedro Luis Martín Bringas visualizaron un proyecto que pronto dejaría de ser idea para volverse realidad: crear un espacio donde los artistas coahuilenses pudieran desarrollar su talento, recibir apoyo y promover su trabajo. Una especie de cofradía que reuniera en un solo lugar a los creadores laguneros, dándoles la oportunidad de crear, compartir y vivir plenamente su vocación. Corrían los primeros meses de 2006. Rogelio Madero y su hijo David elaboraban el Manto de la Virgen en un terreno que había sido la embotelladora de refrescos Barrilitos, frente al Restaurate La Majada sobre el bulevar Independencia, cerca de las oficinas de Pedro Luis Martín Bringas, cuando tuve el gusto de conocerles y me interesó poder registrar parte del proceso de creación de aquella monumental escultura de acero durante los siguientes meses, lo que daría inicio a una amistad con ambos.

En aquella ocasión conversando con Rogelio y David, el primero me habló de un proyecto que estaba por nacer. Amablemente me invitó a conocer las futuras instalaciones de lo que sería la Casa del Artista. El edificio pasaba de obra negra a los detalles finales. En semanas siguientes se llevaría a cabo la selección de cubículos y la asignación de espacios para quienes tomarían posesión del lugar. A inicios de 2007, ya que la obra culminó, se realizó una selección y finalmente quedé seleccionado, por lo que se me asignó un cubículo en comodato como a los demás integrantes que habían sido seleccionados; por fin contaba con un lugar que fungiría a manera de oficina y estudio donde podría desarrollar mi trabajo de fotografía. Entre los miembros fundadores se encontraban: 

Aida Chamut (pintura), Alonso Licerio Valdés ✝ 2026 (grabado), Álvaro Castaño (escultura), Bibi Guerra ✝ (pintura), David Madero (escultura), David Eduardo Hernández (pintura), Freddy Peniche (pintura y escultura), Fernando Ibarra (pintor), Gloria Banda ✝ (pintura), Guillermo Colmenero (escultura), Héctor Moreno Robles (fotografía), Itziar Fernández Ugarte (pintura y escultura), Jesús Siller (pintura, escultura y restauración), Laura Covarrubias (pintura), Liliana Barrera (pintura), Liliana Lobo ✝ (fotografía), Lorena Holguin Zehfuss (pintura), Luis Montelongo  (escultura), Marianto Aparicio (cerámica), Oswaldo Luévano (pintura y joyería rústica), Rafael Aguirre (pintura), Ramón Reveles ✝ (pintor), Sergio Pérez Corella (pintura), Rogelio Madero (escultura) y por supuesto su servidor.

Al cabo de un año, algunos de los artistas mencionados decidieron marcharse, como el flujo de la vida las personas también entran, salen, se mueven, su salida dio oportunidad a nuevos creadores como Paulina Delgado (joyería de plata), María Teresa Morales (cerámica), Andrea Alvarado (artista visual), Eduardo Rodríguez Calzado (artista visual), Agustín Castillo (artista visual), Evelio Moreno (artista plástico), Henry Reyes (pintura), Alfredo Cortés (grabado), Rafael Blando (fotografía) y Enrique Leal (artista plástico). La Casa del Artista era un organismo vivo y muy dinámico.

Mi estancia se extendió desde 2007 hasta 2015, cuando decidí continuar mi camino de manera individual. Ocho años de exposiciones, talleres, subastas, ferias. Ocho años de convivencia, de diálogo entre disciplinas, de crecimiento mutuo. Ocho años viendo cómo el espacio siempre estuvo abierto para compartir con personas ajenas a la Casa, impulsando así el quehacer cultural y artístico de la Comarca Lagunera. La Casa logró algo difícil: concentrar a creadores de diversas trayectorias, propiciar el encuentro, generar resultados. Permitió que artistas locales se proyectaran más allá, en museos y galerías a nivel nacional. También recibió a artistas huéspedes, que presentaron su trabajo y dejaron su huella. 

Lo que queda a estas alturas de aquella cofradía ya no existe, la amistad continúa a pesar de la distancia y el tiempo. Algunos de los artistas seguimos en contacto. Otros hemos vuelto a coincidir en distintos espacios. Algunos más abandonaron este plano terrestre, pero permanecen en la memoria. Bibi, Liliana, Gloria, Ramón, Luis, Alonso... ellos ya no están, pero su obra y su presencia siguen. Quienes aún estamos aquí continuamos en pie, la mayoría trabajando aún la parcela del arte, resistiendo, buscando superarnos cada día con el objetivo de lograr nuestras metas en el largo plazo. 

En aquel entonces yo comenzaba en la fotografía. Buscaba mi camino mientras incursionaba en el retrato de sociales y la fotografía de producto, y al mismo tiempo registraba temas de mi interés: el acontecer urbano, la vida cotidiana, en busca de una narrativa de índole social. Mi conocimiento fotográfico era más técnico que conceptual. Pero algo en aquel encuentro empezó a moverse. Las conversaciones con cada uno de mis compañeros dieron pie a mi aprendizaje viendo sus procesos creativos además del ensayo y error de ser autodidacta, lecturas recomendadas, las exposiciones tanto internas como externas, fueron dando forma en este camino del arte que me llevó hasta donde voy actualmente, el camino es largo y me mantengo aprendiendo, actualizándome. 

Hace un par de semanas fue grato reencontrarme con el sitio de Blogger donde comencé a difundir este proyecto. Luego, el espacio adoptó un dominio propio y posteriormente migró a WordPress. Yo decidí dejar la Casa del Artista en 2015 por lo que la administración del sitio web quedó huérfana al igual que las redes sociales. A inicios de 2016 el dominio expiró y el sitio se perdió. Pero la memoria encuentra caminos, hoy, el servicio Wayback Machine de Internet Archive conserva un testimonio de lo que alguna vez fue la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín. No es un sitio funcional, pero muestra el rostro que tuvo. Y hay más: el blog original en Blogger, aquel donde todo empezó, sigue en pie. Se mantiene funcional, más accesible, un puente directo a aquellos años, un archivo de la memoria. Espero con el pasar de los meses poder alimentarlo hasta donde se quedó el sitio Wordpress, habrá que hacer memoria y echar mano de los artículos que se mantienen en los medios locales los cuales muchas veces desaparecen también por cambios de renovación en su estructura.


Al escribir esto, me embarga un poco de nostalgia, pero también orgullo:

  • Orgullo de recordar dónde comenzó mi camino hace casi veinte años.
  • Orgullo de haber formado parte de algo que, aunque ya no existe, dejó huella. 
  • Orgullo de haber aprendido y convivido con cada una de las personas que conocí en la Casa del Artista.
  • Agradecido de las oportunidades brindadas y de haber aprendido de todas las personas y artistas con quienes conviví y establecí un vínculo. A todas ellas, mi agradecimiento y cariño.
  • Nostalgia y rumbo, mi camino hoy lleva dirección, sé a dónde voy, más nunca olvido de dónde vengo.¶ 




  


11 mar 2024

¿Cómo puedo viajar a explorar el mundo si aún no conozco ni mi propio entorno? y otros refranes

Algodón Lagunero I - Puente sobre el Nazas
Hace ya tiempo que sigo escuchando que en La Laguna (región conformada principalmente por Torreón, Gómez Palacio y Lerdo) no hay nada interesante o digno de admirar porque no hay algo importante hablando de atracción turística, lo cual me parece absurdo aunque he de confesar que en algún momento compartí también esta idea de ignorancia, porque hay frases que cargamos sin saber bien de dónde vienen: “La Laguna es un rancho”, “no hay nada que ver”, “puro pueblo bicicletero” y las repetimos como loros, sin cuestionar, como si alguien nos hubiera puesto un disco en la cabeza y lo dejáramos girar. Yo mismo lo creí durante años, hasta que a través de la fotografía fue que abrí los ojos y me obligué a mirar de verdad.

Cuando empecé a dar clases en la Universidad Autónoma del Noreste (UANE) aquí en Torreón al egresar de la carrera, aquellas primeras veces fueron un manojo de nervios. Pronto descubrí que la docencia era mucho más compleja que exponer un tema: había que mantener el interés de los alumnos, motivarlos, tener paciencia y, sobre todo, tolerancia al error, empezando por el propio. Entendí entonces que aquellos maestros que había aborrecido durante mi formación, en especial en la carrera, no nacían de la maldad, sino de la formación que ellos mismos habían recibido. Eran, simplemente, el reflejo de lo que les enseñaron.

Imaginario de Tethys - Dunas de Bilbao
Algo muy parecido pasa con nuestra Región Lagunera. Decimos que no hay nada interesante, que somos un rancho sin importancia, y repetimos la idea sin preguntarnos si es cierta. Pero cuando comencé mi travesía con la fotografía, me di cuenta de cuán equivocada es esa idea que alguien puso en nuestra cabeza y repetimos sin conciencia, sin un pensamiento crítico. Hace ya 20 años de mi búsqueda fotográfica y no dejo de disfrutar de lo más valioso: nuestra gente, nuestra historia, nuestras costumbres y el patrimonio cultural que tenemos.

Es cierto que no contamos con la arquitectura colonial de Querétaro ni los siglos de las capitales de los estados aledaños al nuestro. Pero nuestra Región Lagunera cuenta con arquitectura emblemática que desafortunadamente va desapareciendo cada año con la gentrificación, además tenemos ciudades como Parras o Mapimí que sí cargan historia y trascendencia a pesar de su tamaño y desarrollo. Lo ignoramos porque preferimos mirar hacia fuera, porque como dice el refrán, el pasto del vecino siempre es más verde.

Reflejos de la Morelos I
Torreón, Coah.
La fotografía cruzó mi camino en el trabajo y me aferré a ella en 2004 mientras cursaba la maestría en Administración y Alta Dirección en la Ibero Torreón. Me entusiasmó de tal manera que en mis tiempos libres me escapaba a la biblioteca a buscar bibliografía especializada. De forma autodidacta, empecé a formarme en este nuevo mundo y al inicio del 2006 tomé la decisión de dejar atrás los sistemas para dedicarme a la fotografía. Ese camino me llevó a la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín, donde mi forma de apreciar la fotografía cambió para siempre.

Como ya lo he mencionado en otras entradas aquí en el blog, fue ahí, en la Casa del Artista, que surgió la oportunidad de impartir talleres. Fui de los primeros en animarse a ofrecer un taller de fotografía, y después llegaron más invitaciones, dar clases en mi alma mater, la Ibero, talleres de difusión cultural, un diplomado, posteriormente el Colectivo Comunitario de Fotografía con niños y adolescentes, y así también el Semillero Creativo de Fotografía del cual recomiendo un artículo de Revista Común donde aparecemos. La docencia me llevó por caminos que nunca imaginé, me enseñó muchísimo y me transformó, el sello de mi alma mater lo adopte: "En todo amar y servir", y "no formar a los mejores del mundo sino a los mejores para el mundo".

Vestigios - Cañón de Fernández
Lerdo, Dgo.
Hace unos días, hurgando en las memorias que me muestra Facebook, me topé con una publicación de hace años donde reflexionaba con una frase que en ese entonces me hacía mucho ruido: “¿Cómo puedo viajar a explorar el mundo si aún no conozco ni mi propio entorno?”, frase que un día surgio de una plática con Esther mi esposa, a quien debo esta frase que me apropié al identificarme con ella. Y así me di a la tarea de conocer más de nuestra Región, su historia, festejos, tradiciones… y aún me falta mucho por aprender.

Me queda muy claro que lo valioso de nuestra Región radica en lo que sabemos y mantenemos, y no en lo que deseamos imitar ni aparentar, cual candil de la calle. También en la importancia de saber distinguir entre ver y mirar, esta última acción implica atención, detenimiento, interés, conciencia, examinar. El buen juez por su casa empieza, y aquí habría que preguntarnos: ¿qué hacemos ya no por nuestra Región, sino por la ciudad en que vivimos, para conocerla y por ende mejorarla?

Por otro lado, lo que fotografiamos obviamente es lo que vemos, pero lo que plasmamos habla más de cómo vemos y quiénes somos, lo que valoramos y nuestra formación, quizá dice el refrán: "la belleza está en el ojo de quien mira", pero más que eso la fotografía está hecha con lo que leemos, lo que escuchamos, lo que cnsumimos visualmente, con prejuicios y sesgos, es por ello que refleja parte o totalmente nuestros valores.

Entonces, es muy bonito viajar a conocer el mundo pero ¿por qué no empezar primero por conocer nuestro entorno  y a fondo?  ¶

 

 

  

 





17 dic 2023

Dejemos que llegue el final de los tiempos... (borrador de diciembre del 2023 que apenas vió la luz)

Tuve el honor de conocer a John Sevigny, fotógrafo estadounidense a quien conocí a través de redes sociales en 2007 cuando él radicaba en Saltillo y a quien invité a impartir su taller de fotografía callejera en Casa del Artista (Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín), desde entonces entre ambos se entabló una bonita amistad a pesar de no coincidir mucho por la distancia, John ocasionalmente me procuraba aquí en Torreón; John fue un incansable nómada en nuestro país y Centroamérica en la búsqueda de imágenes para incorporar a su amplio cuerpo de trabajo que dio luz varias publicaciones; desde entonces siempre mantuvimos contacto a través de mensajería electrónica y las mismas redes sociales, por lo que cada dos o tres años, volvimos a concordar reunirnos aquí en Torreón.

 En 2010, repitió la experiencia, regresó a La Laguna para la presentación de su libro Un muerto pare el santo en la Casa del Artista y en la universidad donde impartía clases, la Ibero Torreón, este año la violencia llegó al punto álgido pero eso no frenó del todo nuestra promoción de la práctica fotográfica callejera con su libro.

De igual manera en 2012 nos volvimos a reunir, en esta ocasión con un taller de Fotografía Callejera y Composición también en Casa del Artista, generalmente a su llegada era ponernos al corriente de andanzas al calor de unas heladas cervezas en alguna cantina lagunera, departiendo con sus siempre interesantes anécdotas.

Pasó el tiempo y durante la pandemia de COVID-19 me enteré de que estaba en El Salvador, Honduras y Guatemala, posteriormente coincidiríamos a través de redes sociales y una reunión virtual y retomaríamos charla a través de Zoom o Meet. Luego del encierro pandémico, John retornó al país, con más material y anécdotas, como el de su secuestro y su pasión aventurera de registrar lugares de cierto riesgo como bares y cantinas.

Entre 2022 y 2023 acordamos reunirnos en La Laguna para la presentación de su más reciente material y la próxima salida de su último libro. En Mayo del mismo año nos reunimos en Torreón, realizamos su presentación de libro Let the good times roll (Deja que llegue el final de los tiempos) en Café Canijo de Lerdo, Dgo., y se llevó a cabo un taller de foto de calle express muy práctico con un pequeño grupo entusiasta entre amistades de ambos y estudiantes míos. Al cabo de 3 días John retornaba a Saltillo, Coah., para continuar su itinerario hacia CDMX, con la promesa de vernos en otoño para presentar el último libro físicamente: League of the Dead (La Liga de los muertos).

Gran sorpresa del destino que, sabiendo que ya había comenzado a presentar su libro en CDMX, el 05 de noviembre por la tarde repentinamente recibo una llamada de quien se identificó como su pareja para darme una estrujante noticia: John había fallecido.

Para mi fue increíble la noticia, John mi maestro de foto callejera y amigo había trascendido a otro plano, el plano de la luz que añoramos quienes laboramos con ella, la luz que buscamos como sinónimo de verdad en la absurda realidad que nos acoje. 

"Todo profeta de la fatalidad necesita dos cosas: instrucciones de algún dios o diosa y un par de ojos atentos para ver el triste y lamentable estado del mundo" estas fueron algunas de las palabras en el penúltimo libro de John Sevigny. 

Nacido en Miami en 1969, John Sevigny fue fotógrafo, escritor y docente. Se desempeñó como reportero y fotógrafo de Associated Press y EFE News. John realizó más de 50 exposiciones individuales incluyendo muestras en Estados Unidos, Países Bajos, México, El Salvador, Guatemala y participó en innumerables exposiciones colectivas en todo el mundo. Sus impresiones artísticas se encuentran en colecciones públicas y privadas de todo el mundo. De su autoría fotográfica plasmada en libros de fotografía están Callejón de Milagros (2020), Fuego del cielo (2019), El Muerto Pare el Santo (2010), Let the End Times Roll (2022) y League of the Dead (2023).

Me falta un amigo (uno más), un maestro (entre otros maestros acaecidos previamente), me falta un cómplice de fotografá de calle, John te fuiste repentinamente, como la blanca niña que nos sorprende para acompañarla y que no falla en su empeño de no dejarnos ir.

Hasta pronto querido John, ¡dejemos que llegue el final de los tiempos!.

 

22 jun 2023

Dos naufragios que marcan el contraste global de desigualdad


La madrugada del 14 de junio del presente, al sur de Grecia en el mar Jónico, naufragó el Adriana, un bote pesquero con más de 750 migrantes de origen pakistaníes, sirios, palestinos y egipcios, testigos mencionan la presencia de un barco de la Guardia Costera griega rastreando la superficie oscura del agua, esa noche perdieron la vida más de 100 niños. Solo un súper yate acudió al llamado de auxilio.

Esa mañana del 19 de junio, 5 días después del naufragio de migrantes, se extravió el submarino Titan de la empresa OceanGate con 5 personas a bordo, entre ellos tripulación y empresarios multimillonarios quienes pagaron miles de dólares para descender a la profundidad y poder contemplar los restos del RMS Titanic, que yace frente a la costa de Halifax (Canadá). El submarino se perdió aproximadamente a 650 km de Cabo Cod (Massachusetts) y a casi 4,000 m de profundidad.


Del primer naufragio pocos se enteraron, del segundo todos estuvieron pendientes, vaya que en los medios y las redes sociales contrasta la desigualdad global, reflejo de cómo se han colonizado el alma, las creencias, los valores y la mirada misma. Vivimos en un mundo indiferente de los pobres.

El súper yate Mayan Queen IV propiedad de la familia Baillères, una de las más acaudaladas de México, navegaba la madrugada del 14 por el Mediterráneo cuando recibió el llamado de auxilio, se trataba del barco con migrantes en emergencia a 4 millas náuticas de su posición; aproximadamente a 20 minutos del naufragio, el imponente yate logró rescatar a 100 de los 750 migrantes.

¿Sólo uno respondió al llamado? Al parecer tres embarcaciones acudieron a auxiliar, la del millonario mexicano fue una. Para el submarino la ayuda fue proporcional a la distancia del hundimiento. La cultura del cuidado es algo que, podría decirse, distingue a México; independientemente de esto, la empatía se refleja en las acciones de la tripulación del Mayan Queen IV, mostrando la verdadera humanidad de estas historias.

Los medios mundiales se lamentan más por la pérdida de la tripulación del Titán, los titulares lo confirman; los migrantes que perdieron la vida no fueron ni serán de tanto interés. 

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19 jun 2023

En busca de cumplir nuestro anhelo

KCR.
Hace unas semanas tuve el privilegio de conocer a una joven familia migrante aquí en Torreón, procedentes de Venezuela; entre tantas personas que pasan por La Laguna en busca de lograr sus sueños. Habían llegado hace dos semanas, los conocí durante un fin de semana más caluroso, el primer día de la ola de calor que ha imperado estos días.

Me dieron la oportunidad de acercarme y platicar con ellos, platicamos de su experiencia por nuestro país,  por nuestra ciudad y acerca de la travesía en "la bestia", me compartieron bastante de su tiempo y fue muy interesante conocerles un poquito entre los temas que se fueron dando en la plática, mientras me permitían tomarles algunas fotos.

Generalmente a quienes migran se les criminaliza, se les denigra, se les ignora, se les invisibiliza. Se les ve como rival, como invasor de nuestro territorio, y cuando les vemos pidiendo ayuda, lo primero son los prejuicios acerca de ¿porqué sólo extienden la mano?, la meritocracia en todo su esplendor ante la falta de empatía.

Familia Yee-Wah, circa 1949. Mi suegro
al centro junto a sus padres y hermanas.
Detrás de mi suegro, el tío de su padre
por quien llegó a Torreón.
  

Las personas migrantes no son diferentes de nosotros, si tan solo vieramos que hay muchas razones para abandonar su territorio, desde cuestiones económicas, políticas, de violencia, de emergencia climática o simplemente el derecho de todo humano a buscar mejores oportunidades de vida.

Hace un siglo, los abuelos de Esther, mi esposa, migraron y coincidieron en Torreón; ciudad joven que se atribuye un origen cosmopolita por la influencia  de las etnias diversas que aquí se congregaron y fueron parte significativa del desarrollo comercial de la naciente ciudad.  En 1911, en plena Revolución Mexicana, entre el 13 y el 15 de mayo, se dio un desdichado acontecimiento, la matanza de cientos de ciudadanos chinos. 

Los abuelos de Esther libraron este hecho, sin embargo no fueron ajenos a la persecución de chinos en los años subsecuentes, nunca lo mencionaron a sus descendientes y ellos no preguntaron, sólo hubo un silencio y la abstención del uso idioma de su origen con cualquier justificación, que evidencía, ante la actual ausencia de ellos, la renuncia a su identidad para evitar complicaciones, pero que atando cabos entre la historia y las anécdotas, es fácil entender.   

Sin embargo, algo que distingue esta región a pesar de lo agreste del territorio es la hospitalidad, no faltó quien tendiera la mano y con el valor que los abuelos tuvieron de mantenerse en esta tierra, en Torreón, formaron su familia, si no no hubiera conocido a Esther, y mi familia no sería la misma. Ahora que sé el origen de la familia de Esther, además de empatizar con ella, me hace identificarme, pues es de humanos buscar lograr hacer realidad nuestros sueños, yo sigo luchando por los míos en el mismo territorio.

La noticia esperada, lo lograron.

Esta linda familia venezolana partiría en los días siguientes con la intención de llegar a la frontera en busca del "sueño americano". Hoy por la tarde, recibí por mensajería instantánea, la confirmación que esperaba desde hace un par de días, lo habían logrado, ya están en los Estados Unidos; no sé en qué condiciones, sólo espero que allá al igual que aquí logren encontrar quienes les favorezcan. 

Todos estamos en una continua lucha por lograr nuestros anhelos, nadie está exento, ¿no sería formidable que nos tendieramos la mano?, las cosas serían más fáciles.

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14 may 2023

Y busqué hasta el fin

Y busqué hasta el fin 1/3 
Una tarde hace casi 10 años, que recibí de obsequio una caja con objetos, entre los cuales contenía una cámara fotográfica, entre documentos de identidad, algunas facturas, fotos de credencial, cajas con papel fotográfico, pequeños instrumentos peculiares y antiguos, correspondencia en chino, una cajita y un sobre con lo que parecían negativos de nitrocelulosa algunos un poco agrietados, entre otras cosas.

Ese día, mi suegro José Emilio Yee Wah, dejó en custodia a Esther, mi esposa, y a mi, esta arca del tesoro, y en mi la responsabilidad de hacer con esto algo, promesa de poner un día en algún punto de la historia, el quehacer de su padre Emilio Yee Tang, a quien perteneció este diminuto acervo y equipo fotográfico.

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Fue así como quedé inmerso en el misterio de la vida del abuelo Emilio, quien entre las pistas que me regaló mi suegro, busqué traducir algunas cartas, ligar las fechas de los documentos con sucesos históricos locales, ver el registro de extranjeros del archivo municipal, y hasta leer acerca de un suceso que desde niño escuché en anécdotas de mi abuela quien viviera de cerca la revolución, este es la Masacre de Chinos en 1911 en Torreón

Sin embargo, más importante me pareció la vida de Emilio y el cómo libró las viscisitudes de la vida además del hostigamiento del que fueron objeto los migrates chinos durante décadas en el país y en la Región Lagunera

La vida de Emilio me hizo empatizar e identificarme con él, tratar de saber cómo se apasionó de la imagen pero no continuarla, y con ello dejar muchas reguntas al respecto, pues le dedicó tiempo y esfuerzo; evidencias son las fotos que poco a poco fui desvelando al positivar digitalmente, las tarjetas de fórmulas, los accesorios de laboratorio y la inversión que realizó en todo esto. Seguro no fue una vida sencilla, menos combinar quizá la afición y la vida misma.

Fue así que a través de anécdotas, la historia, la memoria de sus hijas, pues mi suegro hace 4 años que falleció; que he ido hilvanando, a través de todo esto y el contenido del arca en mis manos, una historia de vida con la queme identifico por la fotografía y a la vez encuentro no muy diferente, la lucha por ser mejor; pero para nada imagino qué es enfrentar la discriminación y violencia que muchos de sus paisanos sufrieron y quizá el mismo Emilio sobrellevó.

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¿Y qué tiene qué ver Emilio conmigo? Nos une la fotografía, al menos sigo luchando por lograr mi sueño en dedicarme de lleno a ella, nos unen lazos de familia, Esther su nieta, pero más la motivación por el éxito de lograr nuestras metas y dejar huella en aquellas y aquellos que nos sucederán.

Mi búsqueda sigue y entre más encuentro información, más me apasiono de esto, encuentro similitudes en lo poco que sé de mi familia, mis propios orígenes y la importancia de conocerlos para entenderme más, mi sentido de ser.

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Fragmentos de la canción “Y busqué” de Rozalén ©️ bit.ly/RozalenYBusque

 Texto de “Y busqué hasta el fin” elaborado en septiembre de 2021 por Esther Yee y Miguel Espino, proyecto resultante de ejercicio de Taller de Foto-per-zine “Mi selfie favorita” - Autoeditoras: hacemos femzines! - Gelen Jeleton, Iurhi Peña y Berenice Medina - EFOLIO.003. Articulaciones y montaje - Centro de la Imagen



   



24 abr 2023

“Dieser Weg” de la vida


Letargos de Arcilla. Ladrilleras, Matamoros, Coah. 2007.
E
s curioso como uno va olvidando detalles conforme pasan los años, sin embargo algunas redes sociales, principalmente Facebook, se encargan de mostrarnos recuerdos en algunas fechas.

Hoy, repentinamente me llevó a ver mis publicaciones de más de una década, y entre ellos me recordó una canción de Xavier Naidoo que en ese entonces me gustó mucho y que nunca entendí qué decía por estar en otro alemán, pero que de alguna forma tanto el video y su ritmo me llamaron la atención, dándome una idea general que interpretar.

Por tanto, hoy me dispuse a hacer uso de las variadas herramientas con que contamos en los dispositivos, como el traductor de Google y logré una traducción más apegada a la canción misma.

La canción me gusta más ahora que sé que dice y que va muy acorde a lo que me ha sucedido en más de una década, tanto en lo personal como en lo laboral, específicamente la fotografía, pues el camino que andamos finalmente integra todas nuestras decisiones.

La canción Dieser Weg, encierra algo como los consejos que nos dan los adultos cuando somos pequeños y carecemos de experiencia, que son obvios pero que en su momento no tomamos en cuenta, hasta que tropezamos y detenemos el paso para ver qué nos pasó y si continuaremos.

Me alegra que, entre los consejos y la intuición, lograra sobrellevar los obstáculos y todo lo que interfirió en algún momento para que me detuviera, pudiendo enfocarme en las metas. No ha sido fácil, la vida es eso, retos que afrontar, aprendizajes que asimilar y la belleza de esta radica en aprender y continuar caminando, trabajando para alcanzar nuestros anhelos; no en vano así ha sido mi caminar por la imagen y la fotografía, aprendiendo y transformándome paso a paso, hoy mi perspectiva es otra.

La vida continúa y el andar también, dónde me lleva el camino es lo atractivo, no queda más que seguir avanzando, entre mis expectativas y lo que finalmente encontraré, si se materializarán mis sueños o si cumpliré todas mis metas. Hoy estoy seguro que lo que sea que encuentre, bueno o malo, vale más que mis expectativas, por el aprendizaje y sobretodo las experiencias.

Mientras, dejo por aquí esta canción que me acompaña en el camino, como un recordatorio que me dice: “no te detengas, no dejes de andar”.

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Este Camino (Dieser Weg) — Xavier Naidoo 


Yo recorría este largo camino, y el camino me guiaba. 

La canción que cantabas la última noche sólo sonaba dentro de mí.


Un par de pasos más y entonces me encontraba allí con la llave de esa puerta.
 
Este camino no será más fácil, este camino será pedregoso y difícil.
No estarás unido con mucha gente, sin embargo esta vida ofrece mucho más.
 
Sólo fue un pequeño pestañeo, un momento en el que yo no estaba allí.
Después di un pequeño paso y entonces lo vi claro.
 
Este camino no será más fácil, este camino será pedregoso y difícil.
No estarás unido con mucha gente, sin embargo esta vida ofrece mucho más.
 
Muchos te traicionan, muchos te aman, muchos se entregan a ti.
Muchos te bendicen, no arrían las velas cuando el viento enfurece el mar.
Muchos te traicionan, muchos te aman, muchos se entregan a ti.
Muchos te bendicen, no arrían las velas cuando el viento enfurece el mar.
 
Este camino no será más fácil, este camino será pedregoso y difícil.
No estarás unido con mucha gente, sin embargo esta vida ofrece mucho más.
 
Este camino no será más fácil, este camino será pedregoso y difícil.
No estarás unido con mucha gente, sin embargo esta vida ofrece mucho más.
 
Este camino... este camino es pedregoso y difícil.
No estarás unido con mucha gente, sin embargo esta vida ofrece mucho más.

 
Este camino.

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➕LEÍDO