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27 oct 2023

Torreón, bifurcación del tren, dilema de migrantes.

Torreón, Coah. Septiembre 2023
En los últimos días de septiembre, Torreón, Coah., ha sido una vez más referencia en medios de comunicación nacional e internacional, por los encabezados donde se menciona el fenómeno migratorio hacia la frontera norte, principalmente por la oleada de migrantes de origen centroamericano que este año han cobrado notoriedad por el incremento de personas de origen venezolano, más que haitianos, guatemaltecos, salvadoreños, beliceños, colombianos entre los que regularmente pasan por la Región Lagunera de Coahuila y Durango.

La novedad en los medios, que la semana pasada arribó un contingente de entre 2,500 y 3,000 personas en su mayoría de origen venezolanos, con destino a Piedras Negras para cruzar hacia Eagle Pass, Texas. La información compartida localmente acerca de esto, generalmente va acompañada de alarma, en el tono o la manera de expresar la noticia, con sesgos entre líneas, que si sumas la interpretación de los receptores espectadores, inmediatamente van a acciones extremas.

Barda de Colonia Braulio Fernández Aguirre 
Tristemente destaca que en colonias aledañas al cruce de ferrocarriles de la compañía FERROMEX, han aparecido algunos muros con pintas alusivas a este fenómeno humano, pero que dejan ver las fobias consecuencia de prejuicios e ignorancia, y que dejan latente la posibilidad de acciones hostiles contra quienes menos tienen y más vulnerables se encuentran por obvias razones.

FERROMEX detuvo aquí en Torreón sus vehículos para no exponer a los migrantes dada la cantidad que viajaban montados sobre sus furgones de carga, además de tratarse no solo de adultos sino de grupos de familias que incluyen menores de edad desde escasos meses y que corren el riesgo de accidentes, como una prudente medida preventiva, no para bloquear su paso sino para no relacionarse con un posible accidente del cual se haría responsable.

La gente cuestiona, por qué vienen, por qué se quedan, por qué no se regresan a su lugar de origen, pero no se ponen en sus zapatos, no se detienen a imaginar lo que significa empacar la vida en una mochila, dejar atrás a la familia, el hogar, los recuerdos, y lanzarse a un viaje incierto donde cada kilómetro puede ser el último.

No vienen por ocio ni por capricho. Vienen huyendo del hambre que no da tregua, de la violencia que arranca hijos y sueños, de gobiernos que colapsaron y dejaron a su gente sin futuro. En Venezuela, por ejemplo, la hiperinflación y la escasez de medicinas convierten el día a día en una batalla perdida. En Centroamérica, las pandillas y el crimen organizado no dan opción: o te sumas o te matan, y muchas veces la única salida es el norte. Por eso no se regresan, porque regresar no es una opción; es volver a una muerte anunciada o a una vida sin dignidad.

¿Y por qué se quedan? La respuesta es sencilla: no se quedan. La Laguna es un punto de tránsito, no un destino. Su paso por Torreón es apenas una pausa forzada, un respiro en medio de un viaje de semanas o meses. Cuando el tren se detiene, ellos esperan, resisten el sol y el frío, se acomodan en las vías con lo poco que tienen, y al otro día siguen. No quieren quedarse aquí; quieren cruzar, llegar a un lugar donde puedan trabajar, sanar y reconstruir sus vidas.

Mientras transitan, son personas con nombre, con historia, con miedo y con esperanza. No son una amenaza. Son padres que cargan a sus hijos, madres que amamantan entre el ruido del metal, jóvenes que sueñan con un empleo digno. Y aunque la desconfianza y las pintas en los muros gritan lo contrario, la realidad es que su presencia nos confronta con nuestra propia humanidad: si nosotros, que tenemos casa y comida, reaccionamos con odio ante quienes no tienen nada, ¿qué dice eso de nosotros?

Más allá del alarmismo de los medios, hay otra historia. Hay voluntarios, iglesias y vecinos que llevan agua, comida y ropa. Hay médicos que atienden sin preguntar de dónde vienen. Hay quienes entienden que la migración no es un problema que se resuelve con muros, sino con empatía y políticas que ataquen las causas de raíz. La Laguna ha sido siempre tierra de paso, de gente trabajadora y solidaria. No permitamos que el miedo nuble esa herencia.

Porque al final, todos somos migrantes de algo: de una infancia, de un lugar, de un sueño. Y mientras ellos cruzan, nosotros tenemos la oportunidad de cruzar también la barrera del prejuicio. No se trata de abrir las puertas de par en par, sino de no cerrar el corazón. De verlos como son: seres humanos que, como nosotros, solo quieren un mañana mejor.




22 jun 2023

Dos naufragios que marcan el contraste global de desigualdad


La madrugada del 14 de junio del presente, al sur de Grecia en el mar Jónico, naufragó el Adriana, un bote pesquero con más de 750 migrantes de origen pakistaníes, sirios, palestinos y egipcios, testigos mencionan la presencia de un barco de la Guardia Costera griega rastreando la superficie oscura del agua, esa noche perdieron la vida más de 100 niños. Solo un súper yate acudió al llamado de auxilio.

Esa mañana del 19 de junio, 5 días después del naufragio de migrantes, se extravió el submarino Titan de la empresa OceanGate con 5 personas a bordo, entre ellos tripulación y empresarios multimillonarios quienes pagaron miles de dólares para descender a la profundidad y poder contemplar los restos del RMS Titanic, que yace frente a la costa de Halifax (Canadá). El submarino se perdió aproximadamente a 650 km de Cabo Cod (Massachusetts) y a casi 4,000 m de profundidad.


Del primer naufragio pocos se enteraron, del segundo todos estuvieron pendientes, vaya que en los medios y las redes sociales contrasta la desigualdad global, reflejo de cómo se han colonizado el alma, las creencias, los valores y la mirada misma. Vivimos en un mundo indiferente de los pobres.

El súper yate Mayan Queen IV propiedad de la familia Baillères, una de las más acaudaladas de México, navegaba la madrugada del 14 por el Mediterráneo cuando recibió el llamado de auxilio, se trataba del barco con migrantes en emergencia a 4 millas náuticas de su posición; aproximadamente a 20 minutos del naufragio, el imponente yate logró rescatar a 100 de los 750 migrantes.

¿Sólo uno respondió al llamado? Al parecer tres embarcaciones acudieron a auxiliar, la del millonario mexicano fue una. Para el submarino la ayuda fue proporcional a la distancia del hundimiento. La cultura del cuidado es algo que, podría decirse, distingue a México; independientemente de esto, la empatía se refleja en las acciones de la tripulación del Mayan Queen IV, mostrando la verdadera humanidad de estas historias.

Los medios mundiales se lamentan más por la pérdida de la tripulación del Titán, los titulares lo confirman; los migrantes que perdieron la vida no fueron ni serán de tanto interés. 

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19 jun 2023

En busca de cumplir nuestro anhelo

KCR.
Hace unas semanas tuve el privilegio de conocer a una joven familia migrante aquí en Torreón, procedentes de Venezuela; entre tantas personas que pasan por La Laguna en busca de lograr sus sueños. Habían llegado hace dos semanas, los conocí durante un fin de semana más caluroso, el primer día de la ola de calor que ha imperado estos días.

Me dieron la oportunidad de acercarme y platicar con ellos, platicamos de su experiencia por nuestro país,  por nuestra ciudad y acerca de la travesía en "la bestia", me compartieron bastante de su tiempo y fue muy interesante conocerles un poquito entre los temas que se fueron dando en la plática, mientras me permitían tomarles algunas fotos.

Generalmente a quienes migran se les criminaliza, se les denigra, se les ignora, se les invisibiliza. Se les ve como rival, como invasor de nuestro territorio, y cuando les vemos pidiendo ayuda, lo primero son los prejuicios acerca de ¿porqué sólo extienden la mano?, la meritocracia en todo su esplendor ante la falta de empatía.

Familia Yee-Wah, circa 1949. Mi suegro
al centro junto a sus padres y hermanas.
Detrás de mi suegro, el tío de su padre
por quien llegó a Torreón.
  

Las personas migrantes no son diferentes de nosotros, si tan solo vieramos que hay muchas razones para abandonar su territorio, desde cuestiones económicas, políticas, de violencia, de emergencia climática o simplemente el derecho de todo humano a buscar mejores oportunidades de vida.

Hace un siglo, los abuelos de Esther, mi esposa, migraron y coincidieron en Torreón; ciudad joven que se atribuye un origen cosmopolita por la influencia  de las etnias diversas que aquí se congregaron y fueron parte significativa del desarrollo comercial de la naciente ciudad.  En 1911, en plena Revolución Mexicana, entre el 13 y el 15 de mayo, se dio un desdichado acontecimiento, la matanza de cientos de ciudadanos chinos. 

Los abuelos de Esther libraron este hecho, sin embargo no fueron ajenos a la persecución de chinos en los años subsecuentes, nunca lo mencionaron a sus descendientes y ellos no preguntaron, sólo hubo un silencio y la abstención del uso idioma de su origen con cualquier justificación, que evidencía, ante la actual ausencia de ellos, la renuncia a su identidad para evitar complicaciones, pero que atando cabos entre la historia y las anécdotas, es fácil entender.   

Sin embargo, algo que distingue esta región a pesar de lo agreste del territorio es la hospitalidad, no faltó quien tendiera la mano y con el valor que los abuelos tuvieron de mantenerse en esta tierra, en Torreón, formaron su familia, si no no hubiera conocido a Esther, y mi familia no sería la misma. Ahora que sé el origen de la familia de Esther, además de empatizar con ella, me hace identificarme, pues es de humanos buscar lograr hacer realidad nuestros sueños, yo sigo luchando por los míos en el mismo territorio.

La noticia esperada, lo lograron.

Esta linda familia venezolana partiría en los días siguientes con la intención de llegar a la frontera en busca del "sueño americano". Hoy por la tarde, recibí por mensajería instantánea, la confirmación que esperaba desde hace un par de días, lo habían logrado, ya están en los Estados Unidos; no sé en qué condiciones, sólo espero que allá al igual que aquí logren encontrar quienes les favorezcan. 

Todos estamos en una continua lucha por lograr nuestros anhelos, nadie está exento, ¿no sería formidable que nos tendieramos la mano?, las cosas serían más fáciles.

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Mi foto
Torreón, Coahuila, Mexico
❂ 𝗠𝗶𝗴𝘂𝗲𝗹 𝗘𝘀𝗽𝗶𝗻𝗼 
(Gómez Palacio, 𝗗𝘂𝗿𝗮𝗻𝗴𝗼, México, 1969) — Informático de formación, fotógrafo de oficio, docente de vocación, apasionado de la creación visual y entusiasta del fotobordado. Fue seleccionado en el Programa de Fotografía Contemporánea (𝗣𝗙𝗖) 2018, es copartícipe del Seminario de Fotografía - Representación y Discurso del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (𝗖𝗘𝗡𝗜𝗗𝗜𝗔𝗣), y beneficiario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (𝗣𝗘𝗖𝗗𝗔) en dos ocasiones. Es acreedor del Premio Nacional de Fotografía Javier Ramírez Limón y ha sido colaborador del 𝗣𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗼𝗹𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀 y del 𝗣𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝘁𝗮𝗿𝗶𝗮 de Secretaría de Cultura del Gobierno de México. 
Ha expuesto su obra a nivel nacional. — 𝙀𝙨𝙥𝙞𝙣𝙤 está convencido del potencial de las artes visuales como un apoyo para la generación de comunidad.

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