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De esta agua no beberé… y terminé bebiendo

La Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín a casi 19 años de su creación...

¿Quién recuerda la extinta Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín? Hace casi veinte años, en 2006, Rogelio Madero de la Peña y Pedro Luis Martín Bringas visualizaron un proyecto que pronto dejaría de ser idea para volverse realidad: crear un espacio donde los artistas coahuilenses pudieran desarrollar su talento, recibir apoyo y promover su trabajo. Una especie de cofradía que reuniera en un solo lugar a los creadores laguneros, dándoles la oportunidad de crear, compartir y vivir plenamente su vocación. El encuentro: Corría 2007. Rogelio Madero y su hijo David elaboraban el Manto de la Virgen en un terreno sobre el bulevar Independencia, cerca de las oficinas de Pedro Luis Martín Bringas, cuando tuve el gusto de conocerlos y registrar parte del proceso de creación de aquella monumental escultura de acero.

 

Conversando con Rogelio y David, el primero me habló de un proyecto que estaba por nacer. Amablemente me invitó a conocer las futuras instalaciones de lo que sería la Casa del Artista. El edificio pasaba de obra negra a los detalles finales. En semanas siguientes se llevaría a cabo la selección de cubículos y la asignación de espacios para quienes tomarían posesión del lugar.


Entre los primeros, quienes se sumaron a esta propuesta encabezada por Rogelio Madero (escultura) y David Madero (escultura), se encontraban Marianto Aparicio (pintura en porcelana), Aida Chamut (pintora), Liliana Lobo ✝ (fotógrafa), Gloria Banda ✝ (pintora), Liliana Barrera (pintora), Lorena Holguín (artista plástica), Rowena Morales (artista plástica), Bibi Guerra ✝ (pintora), Héctor Moreno Robles (fotógrafo), Ramón Reveles Prieto ✝ (pintor), Fernando Ibarra (pintor), Rafael Aguirre (pintor), Freddy Peniche (pintor y escultor), Luis Montelongo ✝ (escultor), Álvaro Castaño (escultor), Gerardo Beuchot (pintor), Jesús Siller (artista plástico y restaurador), Oswaldo Luévano (pintura y joyería rústica), Sergio Pérez Corella (pintor), Guillermo Colmenero (escultor), Diego Raigoza (fotógrafo), Alfredo Esparza Cárdenas (fotógrafo) y quien esto escribe. Y algunos más, cuyos nombres el tiempo ha vuelto borrosos, pero no su presencia.


Al cabo de un año, algunos de los artistas mencionados decidieron marcharse, como el flujo de la vida las personas también entran, salen, se mueven, su salida dio oportunidad a nuevos creadores como Laura Covarrubias (pintura), Paulina Delgado (joyería de plata), María Teresa Morales (cerámica), Andrea Alvarado (artista visual), Eduardo Rodríguez Calzado (artista visual), Agustín Castillo (artista visual), Evelio Moreno (artista plástico), Henry Reyes (pintura), Alfredo Cortés (grabado), Rafael Blando (fotografía), Enrique Leal (artista plástico) y Alonso Licerio (grabador). La Casa del Artista era un organismo vivo.


Mi estancia se extendió desde 2007 hasta 2015, cuando decidí continuar mi camino de manera individual. Ocho años de exposiciones, talleres, subastas, ferias. Ocho años de convivencia, de diálogo entre disciplinas, de crecimiento mutuo. Ocho años viendo cómo el espacio siempre estuvo abierto para compartir con personas ajenas a la Casa, impulsando así el quehacer cultural y artístico de la Comarca Lagunera. La Casa logró algo difícil: concentrar a creadores de diversas trayectorias, propiciar el encuentro, generar resultados. Permitió que artistas locales se proyectaran más allá, en museos y galerías a nivel nacional. También recibió a artistas huéspedes, que presentaron su trabajo y dejaron su huella. 

 

Lo que queda a estas alturas de aquella cofradía ya no existe. Algunos de los artistas seguimos en contacto. Otros hemos vuelto a coincidir en distintos espacios. Algunos más abandonaron este plano terrestre, pero permanecen en la memoria. Bibi, Liliana, Gloria, Ramón, Luis... ellos ya no están, pero su obra y su presencia siguen. Quienes aún estamos aquí continuamos en pie, trabajando, resistiendo, buscando superarnos cada día. 


Yo comenzaba en la fotografía. Buscaba mi camino mientras incursionaba en el retrato social y la fotografía de producto, y al mismo tiempo registraba temas de mi interés: el acontecer urbano, la vida cotidiana, en busca de una narrativa de índole social. Mi conocimiento fotográfico era más técnico que conceptual. Pero algo en aquel encuentro empezó a moverse. 


Hace un par de semanas fue grato reencontrarme con el sitio de Blogger donde comencé a difundir este proyecto. Luego, el espacio adoptó un dominio propio y posteriormente migró a WordPress. A inicios de 2016 el dominio expiró y el sitio se perdió. Pero la memoria encuentra caminos, hoy, el servicio Wayback Machine de Internet Archive conserva un testimonio de lo que alguna vez fue la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín. No es un sitio funcional, pero muestra el rostro que tuvo. Y hay más: el blog original en Blogger, aquel donde todo empezó, sigue en pie. Es más funcional, más accesible, un puente directo a aquellos años, un archivo de la memoria.

 

Al escribir esto, me embarga un poco de nostalgia, pero también orgullo. 

Orgullo de recordar dónde comenzó mi camino hace casi veinte años. 

Orgullo de haber formado parte de algo que, aunque ya no existe, dejó huella. 

Orgullo de haber aprendido y convivido con cada una de las personas que conocí en la Casa del Artista.

A todas ellas, mi agradecimiento y cariño.

Nostalgia y rumbo, mi camino hoy lleva rumbo y sé a dónde voy, más nunca olvido de dónde vengo.¶

  

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