domingo, 14 de mayo de 2023

Y busqué hasta el fin

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Una tarde hace casi 10 años, que recibí de obsequio una caja con objetos, entre los cuales contenía una cámara fotográfica, entre documentos de identidad, algunas facturas, fotos de credencial, cajas con papel fotográfico, pequeños instrumentos peculiares y antiguos, correspondencia en chino, una cajita y un sobre con lo que parecían negativos de nitrocelulosa algunos un poco agrietados, entre otras cosas.

Ese día, mi suegro José Emilio Yee Wah, dejó en custodia a Esther, mi esposa, y a mi, esta arca del tesoro, y en mi la responsabilidad de hacer con esto algo, promesa de poner un día en algún punto de la historia, el quehacer de su padre Emilio Yee Tang, a quien perteneció este diminuto acervo y equipo fotográfico.

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Fue así como quedé inmerso en el misterio de la vida del abuelo Emilio, quien entre las pistas que me regaló mi suegro, busqué traducir algunas cartas, ligar las fechas de los documentos con sucesos históricos locales, ver el registro de extranjeros del archivo municipal, y hasta leer acerca de un suceso que desde niño escuché en anécdotas de mi abuela quien viviera de cerca la revolución, este es la Masacre de Chinos en 1911 en Torreón

Sin embargo, más importante me pareció la vida de Emilio y el cómo libró las viscisitudes de la vida además del hostigamiento del que fueron objeto los migrates chinos durante décadas en el país y en la Región Lagunera

La vida de Emilio me hizo empatizar e identificarme con él, tratar de saber cómo se apasionó de la imagen pero no continuarla, y con ello dejar muchas reguntas al respecto, pues le dedicó tiempo y esfuerzo; evidencias son las fotos que poco a poco fui desvelando al positivar digitalmente, las tarjetas de fórmulas, los accesorios de laboratorio y la inversión que realizó en todo esto. Seguro no fue una vida sencilla, menos combinar quizá la afición y la vida misma.

Fue así que a través de anécdotas, la historia, la memoria de sus hijas, pues mi suegro hace 4 años que falleció; que he ido hilvanando, a través de todo esto y el contenido del arca en mis manos, una historia de vida con la queme identifico por la fotografía y a la vez encuentro no muy diferente, la lucha por ser mejor; pero para nada imagino qué es enfrentar la discriminación y violencia que muchos de sus paisanos sufrieron y quizá el mismo Emilio sobrellevó.

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¿Y qué tiene qué ver Emilio conmigo? Nos une la fotografía, al menos sigo luchando por lograr mi sueño en dedicarme de lleno a ella, nos unen lazos de familia, Esther su nieta, pero más la motivación por el éxito de lograr nuestras metas y dejar huella en aquellas y aquellos que nos sucederán.

Mi búsqueda sigue y entre más encuentro información, más me apasiono de esto, encuentro similitudes en lo poco que sé de mi familia, mis propios orígenes y la importancia de conocerlos para entenderme más, mi sentido de ser.

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Fragmentos de la canción “Y busqué” de Rozalén ©️ bit.ly/RozalenYBusque

 Texto de “Y busqué hasta el fin” elaborado en septiembre de 2021 por Esther Yee y Miguel Espino, proyecto resultante de ejercicio de Taller de Foto-per-zine “Mi selfie favorita” - Autoeditoras: hacemos femzines! - Gelen Jeleton, Iurhi Peña y Berenice Medina - EFOLIO.003. Articulaciones y montaje - Centro de la Imagen



   



domingo, 7 de mayo de 2023

Otro cumpleaños, tía Tere


Mi tía Tere en uno de sus últimos cumpleaños.
Detrás de ella uno de los libreros con sus libros.
H
oy es el cumpleaños María Teresa, mi tía más querida, mi tía Tere, quien hace 2 años falleció, víctima de esta revolcada llamada COVID19.

Mi tía es el motivo porque me interesa la música, la lectura, la historia y fue ella quien me introdujo en cierta manera al arte a través de los libros que ella atesoraba: enciclopedias, novelas clásicas, libros de historia y discos de música de vinilos LP. La sala de casa de mi abuela fue uno de mis lugares favoritos desde que llegaba de la escuela, luego de hacer la tarea, me tiraba en el sillón individual y leía mis historietas, y conforme avanzaba, me gustaba consultar las enciclopedias para consultar y/o corroborar algunas cosas que me interesaran de la lectura. Por ejemplo, una de mis historias favoritas fue de una especie de cómic acerca de la novela de Miguel (Michel) Strogoff de Julio Verne, con la que mi imaginación volaba a tan remotos lugares de la Rusia zarista, mientras simultáneamente escuchaba uno de sus discos que más disfruté, el del Mandolin’ Club de Paris - A Través de Rusia, el cual era para mi como la banda sonora de mi historieta. De igual manera, en la enciclopedia Quillet, también propiedad de mi tía, buscaba qué era el hidromiel, dónde quedaba Tomsk e Irkutsk, quienes eran los tártaros y así todo lo que me llamaba la atención y desconocía. Fue de este modo que pasaba las tardes antes de salir a jugar con mis amigos, quienes se deleitaban de estas historias que luego les contaba mientras jugábamos. 

Muchos de mis historietas, con el tiempo, los descuidos y algunas mudanzas se fueron perdiendo, sin embargo mi madre un día me obsequió una colección de libros con las novelas clásicas de varios autores, entre ellos, Julio Verne. Pasó el tiempo y esos libros de mi tía, por alguna razón, también fueron desapareciendo de su librero, no sé si los obsequió o los vendió, pues le daba por deshacerse de aquello que le parecía obsoleto.

Gracias a esas lecturas y la memoria pues no se olvida fácil lo que nos gusta, que cuando visitaba a mi tía, no faltaba una referencia a aquellos recuerdos de esos libros que fueron parte de mi aprendizaje. Me fascinaba ir a platicar con ella acerca de las experiencias que iba teniendo en la adultez, la docencia y la fotografía, y me encantaba que ella me diera su parecer, pues siempre tenía un consejo o sugerencia, además de platicar anécdotas respecto a mi abuela.

Mi tía desde hace unas décadas comenzó a padecer Lupus y posteriormente EPOC, por lo que cuando llegó la pandemia debió tener muchos más cuidados ante su vulnerabilidad. Sin embargo, siempre antepuso el bienestar de sus hermanos al de ella misma; cuidaba a mi tío Beto y aún en pandemia le acompañaba a sus citas al IMSS.

Unas semanas antes de que enfermara, platicaba con ella por teléfono acerca de cómo le agradecía que me hubiera contagiado en mi infancia, de la afición por la filatelia, la cual abandoné por tiempo, pero en el encierro encontré un álbum y le encontré utilidad. Platiqué de proyectos respecto a memoria e identidad y le decía que no se deshiciera de álbumes de fotos familiares pues pronto pretendía trabajar con material de ellos, más era demasiado tarde, ya había regalado de estos meses antes. 

Le decía que quería hacer unas foto a ella, a mi tía Coco y a mi tío Beto, pues fueron de los tíos más cercanos en mi infancia y toda la vida. Nunca imaginé que días después serían los últimos en que les vería; en un descuido se contagiaron de algún modo de COVID19. Tere y Beto presentaron los síntomas y en un par de días empeoraron y en menos de una semana fallecieron, sólo mi tía Coco quien fue la última en presentar síntomas, milagrosamente sobrevivió, no la contábamos pero luego de semanas bajo tratamiento y supervisión se recuperó. Pasaron meses en que volviera a visitar su casa, desde entonces más que nunca, ver el librero con algunos de los libros de mi tía Tere inmediatamente me remontan a mi infancia, viniendo a mi sonidos de Chopin, Tchaikovsky, Concierto de Aranjuez, Dolores Pradera, Richard Claiderman, Ray Conniff, por mencionar entre muchos otros con los que también la recuerdo.

Mi tía, en una visita a su casa en 2019.
Sin duda mi tía Tere sería el último eslabón que me acercaba a mi abue, no por el lazo de sangre, sino en el sentido de con quien platicar acerca de las anécdotas, historias de la familia y no se diga de las lecturas, además de recordarme episodios de mi infancia, que inmediatamente me regresaba a las bellas experiencias con mi abuela Otilia. 

Hoy en su día, con mucho agradecimiento solo me resta recordarla con aquella sonrisa que le caracterizó. A mi abuela y a ti, tía Tere, las tengo siempre muy presentes; ¡feliz cumpleaños tía Tere! ¡Por favor dale mis saludos a mi abue!

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