3 ago 2026

De la mirada al proyecto, de la fotografía a la imagen expandida

Más info: www.tragaluzatelier.org
No sé tú, pero quiza ya hayas notado cómo el mundo se ha ido llenado de imágenes que no dicen nada, lo que ha producido puro ruido visual. Nos encontramos en una época en que casi todos llevamos una cámara en el bolsillo, lo cual se ha convertido en una facilidad que ha terminado por adormecer la mirada.

Hace unos años, mientras laboraba con infancia y juventud en el Colectivo Comunitario de Fotografía de Gómez Palacio, o posteriormente, en la etapa del Semillero Creativo de Fotografía de Gómez Palacio, me di cuenta cómo la fotografía podía ser otra cosa: un territorio para detenerse, para preguntarse, para sanar. Esa es la semilla de este taller que estoy a punto de impartir.

Le he llamado De la mirada al proyecto: Fundamentos de imagen y fotografía expandida, y no es un curso más de técnica, porque, ¿de qué sirve dominar el diafragma si no sabemos qué queremos decir? La idea es frenar esa pulsión por disparar y disparar. Se trata de buscar una intención, de darle sentido a cada imagen para que no sea una más en el montón.

Pero ojo, que la foto no se queda en el archivo digital. La imagen necesita cuerpo. Es por eso que he ido integrado técnicas con las que algunas imágenes parten de lo químico, además de lo digital y lo matérico. Experimentaremos con algunos procesos alternativos como la clorotipia, antotipia y la cianotipia, con el dibujo,  el texto como intervenciones de la imagen y por qué no, un poco de bordado.

La fotografía también se toca y se siente, no solo se ve en una pantalla. Todo esto lo anclamos en la memoria, el archivo, en el patrimonio cultural y la tradición. Es entonces que la fotografía se convierte, de una imagen más que solo para guardar un recuerdo, en una herramienta visual para criticar y para construir nuestra propia identidad. En esta ocasión no enseñaré a "tomar" fotos, sino a "hacer" fotos, como también a contemplar con la imagen la realización de proyectos, es decir, a pensar como artistas, a partir de ordenar las ideas, a decidir cómo se monta la obra en la pared y cómo viaja por el mundo. Es tener una conciencia curatorial que va mucho más allá del simple clic.

Y, finalmente, todo esto lo bajaremos a la tierra. Saldremos a la calle, haremos excursiones urbanas y ejercicios de campo. Porque la fotografía se aprende con los pies en el suelo, sintiendo el espacio con el cuerpo y encontrándose con el entorno de verdad. Como siempre les digo a mis alumnos, citando a Berenice Abbott: "la fotografía ayuda a las personas a mirar". Y ese es la aventura que haremos juntos: aprender a mirar de nuevo.

El taller dará comienzo en menos de una semana y está contemplado para un grupo pequeño, de manera que pueda ofrecer una atención más personalizada. Este taller está dirigido para quien busca técnica, pero también para quien busca inspiración y, sobre todo, para quien busca un sentido en la imagen. No se trata de solo obtener un simple reconocimiento o diploma, sino culminar con un proyecto fotográfico personal que exprese de tu mundo, tu memoria y tu patrimonio.

Ojalá te animes a dar este paso, aquí estaré esperándote: Nos vemos en mi taller.

29 jul 2026

Camino Real de Tierra Adentro y la festividad del Milagroso Señor de Mapimí

Procesión de carretas procedentes del Cañón de
Jimulco, Coah., rumbo a Cuencamé, Dgo. (ME)
Hoy hace 13 años tuve la oportunidad de presenciar y conocer la bella festividad del Milagroso Señor de Mapimí en Cuencamé, Durango. Fui parte de un pequeño equipo formado por la Unidad Regional de Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas que se desplazó con el objetivo de documentar esta festividad. Durante los primeros días de agosto recorrimos desde Jimulco hasta Cuencamé, el camino a través de la Sierra de Jimulco a la,par de la procesión de carretas con los fieles que cada año se desplazan para alabar al Señor de Mapimí patrón de los viajeros. Fue una experiencia muy emocionante, el fervor que los fieles le tienen, ver las danzas y la concurrencia durante todo el día en la Parroquia de San Antonio de Padua que alberga esta milagrosa imagen, además de que en esa ocasión coincidiera la tradicional feria de la ciudad a escasas cuadras de la Parroquia, congregó gente de diversas partes del pais y fuera del mismo, en especial de los Estados Unidos. Cabe destacar que Mapimí y Cuencamé son puntos que integran del Camino Real de Tierra Adentro que inicia en el centro del país y culmina en Nuevo México.

Por cierto, cuatro años después de esta experiencia en Cuencamé, se coeditó un libro titulado Cinco siglos de identidad cultural viva Camino Real de Tierra Adentro. Patrimonio de la Humanidad., del cual comparto el siguiente texto que describe esta fiesta patronal y su origen:

Las fiestas tradicionales y su papel en el intercambio social

Las fiestas tradicionales desempeñan una importante función de cohesión social porque fortalecen la identidad cultural de quienes participan en ellas. La organización interna de las fiestas está vinculada a la estructura económica, política, social, religiosa y simbólica de la comunidad. En gran medida se llevan a cabo en relación con ciclos naturales y actividades productivas importantes, o se relacionan con fechas religiosas.

La fiesta es un espacio mágico religioso; en ella se establecen acuerdos, compromisos y alianzas que repercuten directamente en la dinámica cotidiana de la colectividad. A continuación, revisaremos algunos ejemplos de la importancia local y regional de las fiestas tradicionales.

El real de minas de San Antonio de Cuencamé y el de Mapimí tienen en común el haber sido fundados por los mismos misioneros jesuitas y el compartir una de las tradiciones religiosas más importantes de la Nueva Vizcaya desde el siglo Xviii: la veneración del Señor de Mapimí.

Relata la historia que en el año de 1715, un jueves santo, cuando los españoles del Real de Mapimí realizaban una procesión cargando la imagen, sufrieron un devastador ataque de tobosos y cocoyomes. Un grupo logró escapar llevando consigo la imagen y se encaminó hacia la población de Parras, atravesando la Sierra de Jimulco, sitio en donde encontraron un lugar propicio para ocultar la imagen. En un informe posterior, se consigna que dicha imagen fue encontrada por unos soldados “escolteros” que siguieron a una indígena que la visitaba. Posteriormente, el Cristo fue trasladado a Cuencamé, el 6 de agosto de 1715.

También cuenta la leyenda que, a pesar de los intentos de los pobladores de Mapimí por recuperar su imagen, no pudieron porque cada vez que se pretendía moverla, ésta se hacía pesada, imposibilitando su movimiento, lo que fue interpretado como que el Señor de Mapimí no deseaba salir de Cuencamé.

La peculiaridad de la festividad en honor al Señor de Mapimí la constituye la peregrinación de carretas. Nos dice el recopilador Anacleto Hernández Hernández que cada año, desde los días 3 y 4 de agosto, los habitantes de la región de la Sierra y el Cañón de Jimulco viajan, agregándose a su paso peregrinos de las poblaciones vecinas. El 5 de agosto, la caravana es recibida a la entrada del pueblo; a la media noche se efectúa el ritual de adoración al Señor de Mapimí, que incluye alabanzas, eucaristía, danzas y canto cardenche. La fiesta termina el día 7, en el que la imagen vuelve a ser colocada en su lugar y donde permanecerá hasta el próximo miércoles santo, fecha en que, de acuerdo con el reglamento de la Cofradía que se encarga del cuidado de la imagen, puede volver a ser bajada.

Las fiestas religiosas siempre fueron para los pueblos momentos de afluencia de gente de diversos lugares que se reunían para participar en misas y procesiones, pero también para intercambiar los diferentes productos de que disponían. Buena parte del lucimiento de las fiestas consistía justamente en su éxito comercial.

LA TRASCENDENCIA DE LA FIESTA DEL SEÑOR DE MAPIMÍ
Cuencamé, Durango 
Peregrinos esperando entrar a Cuencamé, Dgo. (ME)
Entre el 28 de julio y el 7 de agosto, se efectúa un novenario en Cuencamé, en el templo de San Antonio de Padua, sitio donde se resguarda la imagen, alrededor de la cual se formó hace tiempo, la tradición afirma que en 1719, la cofradía del Santo Cristo Señor de Mapimí, que se encarga de bajarlo del altar para acostarlo sobre una mesa colocada al centro de la iglesia.

Además de la tradicional peregrinación de familias en carretas procedentes del Cañón de Jimulco, acuden visitantes llegados de diferentes puntos de México y de regiones de Estados Unidos como Chicago, Atlanta, California, Texas, Nuevo México y Colorado, que desfilan en carros alegóricos o a pie, acompañados de bandas de música y grupos de danzantes que ejecutan piezas como la Danza de los Matachines, la Danza de la Pluma, La Danza Apache y, no podía esperarse menos, la Danza del Señor de Mapimí. El 6 inicia con “Las mañanitas” porque es el día de la gran fiesta, la música y las danzas continúan a lo largo de la jornada. A la siguiente mañana, después de escuchar misa y de pasear al Cristo en una procesión por el atrio, los peregrinos emprenden el viaje de regreso.

El Señor de Mapimí. (ME)

Conviene mencionar que en la época virreinal, Cuencamé era el lugar más seguro en el tramo del Camino Real de Tierra Adentro entre Zacatecas y Chihuahua, por lo que los viajeros paraban ahí para pedir la protección del Señor de Mapimí antes de continuar su recorrido hacia el norte, donde el acecho de los tobosos, los cocoyomes y los comanches era una amenaza constante.

Por esa razón, durante mucho tiempo, la imagen también fue conocida como el Señor de los Viajeros.

Canto de despedida al Señor de Mapimí
(fragmento)


Ya se van tus peregrinos,
adiós, mi Padre querido,
se van de tu compañía,
con el corazón herido.
Se van de buena salud,
de Topia y de Culiacán,
de Durango y de Santiago,
del puerto de Mazatlán.
Ya se van del Cerro Gordo,
de La Zarca y del Cordero,
dándote mil parabienes,
Padre y Jesús de los cielos.
Adiós rosa de Castilla,
los de Mapimí dirán,
también los de La Laguna
de tu presencia se van.
Todos los de tierra adentro,
se despiden por iguales,
de Chihuahua y Canutillo,
y Santa Cruz de Rosales.

EL SEÑOR DE MAPIMÍ EN NUEVO MÉXICO

A partir de su santuario en Cuencamé, Durango, la devoción al Señor de Mapimí se fue extendiendo hacia el norte, cruzando la barrera natural del Río Bravo y el desierto. Los peregrinos procedentes de Nuevo México, a su regreso del viaje en busca de ayuda y consuelo, ­ fueron dispersando el relato de los hechos maravillosos, los favores concedidos y el agradecimiento, que se expresaron en altares, relatos, danzas como las que se bailan en la región de Albuquerque, y composiciones
populares conocidas como “alabados”, originarias del norte y centro de México. 

Estos son algunos ejemplos de esos cantos, todavía muy populares entre los descendientes de mexicanos:

En tu reino celestial,
estando junto de ti,
cantaré las alabanzas
del Señor de Mapimí,
Ese jardín que allí vemos
y veneramos aquí
es la rosa más frondosa
del Señor de Mapimí.
Los ángeles en el cielo
y los hombres desde aquí,
aclamen el dulce nombre
del Señor de Mapimí.
Campanitas de Belén,
todas repiquen aquí
para adorar y ensalzar
al Señor de Mapimí.
Todos con buen corazón
pidámosle desde aquí,
nos dé la paz y la unión
el Señor de Mapimí.
Yo soy la oveja perdida,
que sospiraba por ti
y viene a que la reciba
el Señor de Mapimí.
Míralo allí en esa cruz,
yo os adoro desde aquí,
el corazón amoroso
del Señor de Mapimí.
Si por mis grandes pecados
estás en la cruz por mí,
espero me ha de salvar
el Señor de Mapimí.
Una corona y tus clavos
pongan al fin hasta aquí,
aclamo a las cinco llagas
del Señor de Mapimí.

La fiesta es un espacio mágico religioso; en ella se establecen acuerdos,
compromisos y alianzas... 

Gustavo F. Solís, Panorama de Mapimí, 1909-1910. El Real de Minas y Villa de Santiago de Mapimí data del 25 de julio de 1598, día de la festividad del apóstol Santiago. Mapimí proviene del término mapeme de la lengua cocoyome y significa “piedra en alto” o “cerro elevado”. Por su localización en las cercanías de la zona desértica del Bolsón de Mapimí, que era refugio de tribus rebeldes, Mapimí estuvo sujeta a varios ataques y despoblamientos a lo largo de su historia. (INAHFN) 604170.

Este libro se puede descargar en línea en el repositorio de INAH del cual comparto el enlace.

Este mismo libro ya va en la segunda coedición y debo también mencionar que incluye 9 imágenes realizadas por mi, 3 de la festividad del Milagroso Señor de Mapimí y el resto alusivas a lugares del Camino Real de Tierra Adentro en el entorno de la Región Lagunera (estados de Coahuila y Durango), 3 de las cuales también comparto en esta entrada del blog.

Como lagunero recomiendo ampliamente visitar el Santuario en Cuencamé y si es posible asistir a la festividad principalmente entre el 4 y 6 de agosto. El año antepasado se realizó una exhibición alusiva con las imágenes de este registro que realicé hace más de una década, la cual puede ser solicitada para exhibición en la oficina de la Unidad Regional de Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas, la cual se ubica en la Casa de la Cultura Ernestina Gamboa de Gómez Palacio. La misma serie incluso puede ser observada en la galería de mi sitio web. No hay como conocer nuestra historia a través de las costumbres y tradiciones que forman parte del patrimonio cultural y que ya es parte del patrimonio de la humanidad.


12 jul 2026

Don Víctor, su campo de sueños y la cosecha de memorias

El campo de sueños
Hace más de una decada comencé a visitar Ciudad Juárez, Durango, aún hoy conocido como Villa Juárez, municipio de Lerdo. Cada otoño, en vísperas del Día de Muertos, me encontraba con los campos de flores y la cosecha de cempasúchil y mano de león que suelen venderse fuera de los panteones de la Región Lagunera, aunque ignoraba que se produjeran localmente. Fue esa curiosidad por saber más lo que me llevó a recorrer varios campos y a conocer a quienes los trabajaban, especialmente a don Víctor Esquivel García. Además de estimarlo, como a los demás, lo consideré un amigo cercano, pues así me recibió durante los años en que lo visitaba en su labor.

El campo de don Víctor no era el más extenso, pero sí el que más disfruté. Su ubicación le daba características singulares: era una especie de rincón aislado, aunque con el tiempo también se volvió concurrido. Tenía una casita de adobe junto a un árbol, lo que añadía un atractivo especial para quienes lo visitábamos con la intención de hacer imágenes. En este campo se sentía una tranquilidad y una bella energía, era simplemente mágico principalmente al atardecer.

Don Víctor Esquivel García en 2012
Quizá hice muchas fotos similares y recurrentes en cada ocasión, pero disfrutaba cada ocasión que pude hacerlo y para mí cada vez fue única e irrepetible, simplemente ese campo invitaba a capturar ese momento especial; visitar aquel campo se sentía como ir de vacaciones a casa del abuelo. No siempre coincidía con don Víctor por los horarios de mis visitas, pero era muy grato encontrarlo y platicar brevemente con él y con las personas que trabajaban a su lado. Fue en ese campo, el primero que conocí, donde me sentí acogido y familiarizado; y fue también el último en el que pude dedicar tiempo a hacer un recorrido completo con alumnas y alumnos de fotografía, cada fin de octubre. Incluso a la fecha me llegan solicitudes de que avise cuando vuelva a visitar esos campos o en otros casos me han solicitado que comparta la ubicación, no sabiendo que específicamente ese bello campo cedió su espacio a un fraccionamiento moderno.


Ocaso otoñal
Don Víctor, siempre amable, me recibía junto a mis alumnos y amablemente me autorizó a seguir visitando su campo incluso en su ausencia, confiado en que respetaría y cuidaría su producción. Con el tiempo, se familiarizó conmigo al grado de invitarme a la tradicional celebración del Santo Niño de Atocha y San Judas Tadeo que realizaba cada año, en noviembre, con toda su familia, después de los Días de Difuntos. La fiesta culminaba con una deliciosa reliquia que su generosa familia preparaba y compartía con la gente de su entorno. Para mí fue muy especial esa invitación, pues mostró el aprecio que don Víctor me llegó a tener. Aunque no intercambiábamos muchas palabras en mis visitas pues él era un poco reservado conmigo, a pesar de mi insistente curiosidad y preguntas para ampliar mi conocimiento, valoré profundamente los momentos de contemplación en su compañía frente a su majestuoso campo: el silencio de la tarde, el trinar de las aves, el fresco del atardecer, el olor de la vegetación y el radiante colorido del cempasúchil contrastando con la mano de león, y ocasionalmente con las margaritas que también se cosechaban allí en algunas temporadas.

Don Víctor acompañado de Talanga
Don Víctor se convirtió no solo en el protagonista de mis imágenes, sino en un gran amigo al que podía visitar y con quien compartir el silencio del campo mientras acompañaba la contemplación floral en el ocaso. Sin embargo, su campo sucumbió ante el desarrollo urbano y, después de varios años, su lugar fue ocupado por un fraccionamiento campestre. Aún así, Don Víctor siguió extendiendo su generosidad a través de invitaciones a su ferviente tradición del Santo Niño y San Juditas, que me hacía llegar por medio de sus nietas en redes sociales. Lamentablemente, la rutina y las circunstancias me alejaron en los últimos tres años, y ya no pude regresar con él. Supe por algunas personas de Ciudad Juárez que su salud se había deteriorado; el tiempo no perdona, y hace un par de días, por la misma red social, me enteré del fallecimiento de mi querido amigo don Víctor.


Hasta siempre querido Don Víctor
Su imagen no solo queda en mis fotografías y en mi imaginario; para mí el referente más importante que representa a quienes trabajan los campos de Ciudad Juárez, resistiendo el desarrollo urbano de la Región Lagunera. Ellos, cada año, se mantienen produciendo las flores que adornan los sepulcros de nuestros difuntos, junto con otras cosechas de calabacita, repollo, rábano, coliflor, maíz, sorgo y más variedades durante el resto del año. Don Víctor fue un incansable trabajador de la tierra, ferviente del Santo Niño de Atocha y San Judas, no se diga de su familia, incansable que no podía estar quieto, sin duda un ejemplo de figura paterna. 


Talanga
Aún hay en Ciudad Juárez varios campos de flores que visitar este año así como otras amistades que también logré  con el paso de los años durante mis recorridos por los demás bellos campos en que estuve registrando el proceso de la producción de cempasúchil, mano de león y demás flores para el Día de Muertos. No sé Talanga aún exista o ronde en búsqueda de otro campo, solo sé que hoy hay otra ausencia que aflige, creo que al igual que Talanga hoy me falta un amigo irreemplazable. Por ahora Don Víctor y su campo permanecerá hoy más que nunca en el imaginario de mis recuerdos favoritos del otoño y la víspera del Día de Muertos.



24 abr 2026

Abstracciones fantasmales: la fotografía estenopeica

Fotografía Estenopeica del Puente sobre
Río Nazas durante el Eclipse del 08 de
abril del 2024.



La fotografía es mucho más que apretar un botón, pero ¿qué es la fotografía? Podríamos decir que es una imagen fijada por la luz, pero en realidad es mucho más que eso. Una foto no solo guarda un instante del pasado, sino que también nos permite asomarnos al futuro, como dijo una gran fotógrafa a quien admiro: Sally Mann. 

La fotografía como medio: Desde que se inventó, la fotografía se usó para retratar la realidad con precisión. Pero con el tiempo descubrimos que también puede expresar emociones, contar historias y despertar recuerdos. No es solo copiar lo que vemos: es un puente entre quien toma la foto, la cámara y quien la mira.

Hoy en día, con las cámaras digitales y los celulares, sacar fotos es muy fácil. Pero a veces, tanta automatización hace que perdamos la experiencia mágica de crear una imagen con calma y atención.

La fotografía estenopeica es una técnica especialExiste una forma antigua y casi artesanal de hacer fotos: la estenopeica. En lugar de usar un lente complejo, se hace con una caja o un recipiente que tiene un agujerito diminuto (llamado estenopo) por donde entra la luz. Esa luz va a impresionar un papel especial y, tras un revelado, aparece la imagen.

Esta técnica es muy distinta a la digital. No es inmediata; requiere paciencia, porque la luz necesita varios segundos o incluso minutos para grabarla escena. Además, el resultado siempre tiene algo de sorpresa: la imagen sale con bordes suaves, algo borrosa, como un sueño (imagen onírica) o un recuerdo. Precisamente por eso tiene una magia especial: nos invita a mirar con calma, a recorrer la foto como si descifráramos un mensaje.

Doble exposición en papel negativo
Ilford MG, positivado digital.
Crear con el tiempo y la luz: Hacer una foto Estenopeica es un acto de creación pura. No basta con apretar un botón: hay que construir la cámara, medir el agujero, calcular el tiempo de exposición, revelar el papel… Es un oficio que mezcla ciencia, arte y mucha paciencia. Pero lo más bonito es que el fotógrafo no controla todo. La luz, el clima, el tiempo y la propia caja deciden parte del resultado. Así que cada foto es única, casi un pequeño milagro. Y al mirarla, podemos sentir que ese instante vuelve a la vida, aunque haya quedado atrapado en el papel.

Al final, la fotografía no es solo técnica ni solo memoria. Es un medio para expresarnos, para explorar el mundo con ojos curiosos y para regalarle al futuro un pedacito de nuestro presente. Cada persona, sin importar su edad o experiencia, puede descubrir su propia forma de hacer fotos. La estenopeica es solo una invitación a hacerlo con más calma, más magia y más corazón.


¡Atenta invitación!

Hoy 24 de abril a las 11:00 hr estaré presente
realizando un taller de foto estenopeica en la
colonia Miguel de la Madrid de Gómez Palacio,
Dgo., con la finalidad de dar a conocer esta
técnica fotográfica. El taller es gratuito y
abierto al público
en general. 



14 feb 2026

De esta agua no beberé… y terminé bebiendo

Clase de foto en Ibero 2008
Cuando estudiaba la licenciatura en Sistemas Computarizados e Informática en la Universidad Iberoamericana, tuve más de una mala experiencia con algunos de mis profesores. No solo por su forma de enseñar y ni se diga de  sus criterios de calificar, sino por aquellos que juzgaban y jugaban con la psicología y se jactaban de ser "los filtros de la carrera". Desde entonces juré: nunca sería profesor, jamás me dedicaría a la docencia.

Pero la vida da vueltas. Durante algunos semestres y principalmente previo a egresar, conocí también a profesores que impartían sus materias con una pasión que contagiaba. Asistir a sus clases era un placer, e incluso hice amistad con algunos. Fue entonces cuando empecé a comprender que aquellas actitudes temibles que había enfrentado no nacían de la maldad, sino de la formación que ellos mismos habían recibido. Eran, simplemente, el reflejo de lo que les enseñaron.

Al egresar, me enfrenté a la realidad de muchos recién titulados: falta de experiencia y, por si fuera poco, salarios bajos. Fue entonces cuando uno de esos maestros que me inspiraban, con quien había hecho amistad, me invitó a impartir una clase en la universidad donde él trabajaba, la Universidad Autónoma del Noreste. Necesitaba el ingreso extra, así que acepté. Me presenté, hice la prueba… y el resto es historia.

Promoción de Foto de Difusión
Cultural 2016
Las primeras clases fueron un manojo de nervios. Pronto descubrí que la docencia era mucho más compleja que exponer un tema: había que mantener el interés de los alumnos, motivarlos, tener paciencia y, sobre todo, tolerancia al error, empezando por el propio. Poco a poco fui habituándome. Me invitaron a impartir más materias, recibí capacitaciones pedagógicas junto con otros docentes y, sin darme cuenta, empecé a sentirme como pez en el agua.

Entendí entonces que la docencia no era sencilla. Era, ante todo, una gran responsabilidad. Si no te gustaba, era fácil caer en el patrón de aquellos maestros que había aborrecido. Pero si disfrutabas lo que enseñabas, podías adoptar la actitud contraria: motivar, inspirar.

Me mantuve varios años en esa universidad (UANE), la misma donde había cursado la preparatoria,  hasta que el trabajo en una empresa financiera me absorbió por completo. Sin embargo, en cuanto pude, acepté una nueva invitación y regresé a las aulas.

Tour urbano alumnos de Foto en
Difusión Cutural 2014
Fue en esos años, mientras cursaba una materia de la maestría en la misma universidad donde había estudiado la licenciatura (Ibero), que algo inesperado ocurrió: la fotografía cruzó mi camino. Me entusiasmó de tal manera que, en mis tiempos libres, me escapaba a la biblioteca a buscar bibliografía especializada. La biblioteca tenía un fondo magnífico de arte y técnica fotográfica, y así, de forma autodidacta, empecé a formarme en este nuevo mundo.

Para 2004, tomé una decisión importante: gradualmente, comenzaría a dejar atrás los sistemas para dedicarme a la fotografía. Dos años después, ese camino me llevó a conocer a dos artistas con quienes trabé amistad. Al año siguiente, ellos me animaron e invitaron a formar parte de un proyecto que promovía la creación artística: la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín. Fue ahí donde mi forma de apreciar la fotografía cambió para siempre.

Una excursión local de alumnos del Taller de Foto
de Ibero Torreón
En la Casa del Artista, surgió la oportunidad de impartir talleres en las disciplinas que los creadores desarrollaban. Fui de los primeros en animarme a ofrecer un taller de fotografía en aquella sede. Al año de haber comenzado, recibí una invitación que me llenó de entusiasmo: impartir clases de fotografía en la carrera de Diseño Gráfico de mi alma mater, la Ibero de donde había egresado. Para mí fue un intercambio valiosísimo: mi conocimiento dialogaba con el de los aprendices de diseño. De nuevo, recibí capacitaciones pedagógicas junto con otros docentes, y durante varios años me dediqué a la enseñanza haciendo lo que más me gustaba.

Prooción de Diplomado de Foto de
Ibero Torreón
Recuerdo con especial claridad una de esas capacitaciones, esta vez sobre vida ignaciana. En ella coincidí con algunos profesores veteranos a quienes había temido en mis años de licenciatura. Ellos no me recordaban, pero yo a ellos sí. Durante una sesión en la que se insistía en la importancia de un trato digno y tolerante hacia los alumnos, ellos manifestaban su resistencia a ese cambio: defendían el patrón de ser enérgicos e intolerantes. Fue entonces cuando comprendí que esa era su naturaleza, y que no se podía exigir lo que no podían dar.

La docencia siguió abriéndome puertas: talleres de difusión cultural, un diplomado de fotografía que más adelante coordiné, clases en la licenciatura… hasta que llegó la pandemia y cambió las reglas del juego.

Promoción Diplomado de Foto
Paralelamente, durante los años en la Casa del Artista continué con mis talleres. En 2015, al independizarme, encontré un proyecto que me apasionó profundamente: el Colectivo Comunitario de Fotografía, una iniciativa federal que dependía de Culturas Populares e Indígenas. El reto era mayúsculo: enseñar a niños y adolescentes a fotografiar. Aquello exigió una paciencia y una tolerancia que no sabía que poseía, pero depositaron su confianza en mí y pude llevarlo a cabo.

Esa experiencia me condujo a otro proyecto, esta vez municipal, con un estímulo tripartita. Aquí volví a trabajar con adultos, específicamente con mamás de los alumnos del colectivo. Fue otro magnífico aprendizaje.


Excursión Ibero Torreón Taller de
Foto a Viesca, Coah. (Noviembre 2010)
En 2018, con el cambio de sexenio, fui invitado a colaborar en una versión actualizada del proyecto colectivo, ahora bajo el programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México: los Semilleros Creativos. Allí estuve casi cinco años, hasta que decidí volver a la independencia, a ser freelance, como dicen ahora.

No cabe duda: es difícil decir "de esta agua no beberé". Y no me arrepiento de haber bebido. La docencia me llevó por caminos que nunca imaginé, me enseñó muchísimo y me transformó.


Alumnos y amigos de Foto Ibero
Torreón 2014
Aquella aversión hacia ciertos profesores se convirtió en el impulso para intentar ser el maestro que a mí me hubiera gustado tener. Y me aferré a dos frases ignacianas de mi alma mater:
En todo amar y servir y no formar a los mejores del mundo sino a los mejores para el mundo.

Ayer, entre los recuerdos de Facebook, apareció una imagen de 2008. Me transportó a aquellos días en las clases de diseño, al juego en la enseñanza, y sonreí. Cómo olvidarlo.

 

Estudiantes de mi Taller de Foto de
Casa del Artista en Viesca, Coah.
(Marzo 2010)
Algo que me gusta de las redes sociales es que la huella digital que hemos dejado como evidencia, al menos da un testimonio de lo que quiza algún día nuestra mente vaya desvaneciendo, de qué servirá no sé, pero es la impronta de nuestro paso por la vida, ojalá también de cómo para bien o para mal influímos en las personas que nos conocieron y cómo coincidir les detonó tomr el camino que hayan tomado con nuestro sello, al menos para mi me han aportado gratas experiencias al aprender sin miedo a errar y vaya que lo disfruté, ¡gracias!.


11 feb 2026

La Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín a casi 19 años de su creación...

¿Quién recuerda la extinta Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín? Hace casi veinte años, en 2006, Rogelio Madero de la Peña y Pedro Luis Martín Bringas visualizaron un proyecto que pronto dejaría de ser idea para volverse realidad: crear un espacio donde los artistas coahuilenses pudieran desarrollar su talento, recibir apoyo y promover su trabajo. Una especie de cofradía que reuniera en un solo lugar a los creadores laguneros, dándoles la oportunidad de crear, compartir y vivir plenamente su vocación. Corrían los primeros meses de 2006. Rogelio Madero y su hijo David elaboraban el Manto de la Virgen en un terreno que había sido la embotelladora de refrescos Barrilitos, frente al Restaurate La Majada sobre el bulevar Independencia, cerca de las oficinas de Pedro Luis Martín Bringas, cuando tuve el gusto de conocerles y me interesó poder registrar parte del proceso de creación de aquella monumental escultura de acero durante los siguientes meses, lo que daría inicio a una amistad con ambos.

En aquella ocasión conversando con Rogelio y David, el primero me habló de un proyecto que estaba por nacer. Amablemente me invitó a conocer las futuras instalaciones de lo que sería la Casa del Artista. El edificio pasaba de obra negra a los detalles finales. En semanas siguientes se llevaría a cabo la selección de cubículos y la asignación de espacios para quienes tomarían posesión del lugar. A inicios de 2007, ya que la obra culminó, se realizó una selección y finalmente quedé seleccionado, por lo que se me asignó un cubículo en comodato como a los demás integrantes que habían sido seleccionados; por fin contaba con un lugar que fungiría a manera de oficina y estudio donde podría desarrollar mi trabajo de fotografía. Entre los miembros fundadores se encontraban: 

Aida Chamut (pintura), Alonso Licerio Valdés ✝ 2026 (grabado), Álvaro Castaño (escultura), Bibi Guerra ✝ (pintura), David Madero (escultura), David Eduardo Hernández (pintura), Freddy Peniche (pintura y escultura), Fernando Ibarra (pintor), Gloria Banda ✝ (pintura), Guillermo Colmenero (escultura), Héctor Moreno Robles (fotografía), Itziar Fernández Ugarte (pintura y escultura), Jesús Siller (pintura, escultura y restauración), Laura Covarrubias (pintura), Liliana Barrera (pintura), Liliana Lobo ✝ (fotografía), Lorena Holguin Zehfuss (pintura), Luis Montelongo  (escultura), Marianto Aparicio (cerámica), Oswaldo Luévano (pintura y joyería rústica), Rafael Aguirre (pintura), Ramón Reveles ✝ (pintor), Sergio Pérez Corella (pintura), Rogelio Madero (escultura) y por supuesto su servidor.

Al cabo de un año, algunos de los artistas mencionados decidieron marcharse, como el flujo de la vida las personas también entran, salen, se mueven, su salida dio oportunidad a nuevos creadores como Paulina Delgado (joyería de plata), María Teresa Morales (cerámica), Andrea Alvarado (artista visual), Eduardo Rodríguez Calzado (artista visual), Agustín Castillo (artista visual), Evelio Moreno (artista plástico), Henry Reyes (pintura), Alfredo Cortés (grabado), Rafael Blando (fotografía) y Enrique Leal (artista plástico). La Casa del Artista era un organismo vivo y muy dinámico.

Mi estancia se extendió desde 2007 hasta 2015, cuando decidí continuar mi camino de manera individual. Ocho años de exposiciones, talleres, subastas, ferias. Ocho años de convivencia, de diálogo entre disciplinas, de crecimiento mutuo. Ocho años viendo cómo el espacio siempre estuvo abierto para compartir con personas ajenas a la Casa, impulsando así el quehacer cultural y artístico de la Comarca Lagunera. La Casa logró algo difícil: concentrar a creadores de diversas trayectorias, propiciar el encuentro, generar resultados. Permitió que artistas locales se proyectaran más allá, en museos y galerías a nivel nacional. También recibió a artistas huéspedes, que presentaron su trabajo y dejaron su huella. 

Lo que queda a estas alturas de aquella cofradía ya no existe, la amistad continúa a pesar de la distancia y el tiempo. Algunos de los artistas seguimos en contacto. Otros hemos vuelto a coincidir en distintos espacios. Algunos más abandonaron este plano terrestre, pero permanecen en la memoria. Bibi, Liliana, Gloria, Ramón, Luis, Alonso... ellos ya no están, pero su obra y su presencia siguen. Quienes aún estamos aquí continuamos en pie, la mayoría trabajando aún la parcela del arte, resistiendo, buscando superarnos cada día con el objetivo de lograr nuestras metas en el largo plazo. 

En aquel entonces yo comenzaba en la fotografía. Buscaba mi camino mientras incursionaba en el retrato de sociales y la fotografía de producto, y al mismo tiempo registraba temas de mi interés: el acontecer urbano, la vida cotidiana, en busca de una narrativa de índole social. Mi conocimiento fotográfico era más técnico que conceptual. Pero algo en aquel encuentro empezó a moverse. Las conversaciones con cada uno de mis compañeros dieron pie a mi aprendizaje viendo sus procesos creativos además del ensayo y error de ser autodidacta, lecturas recomendadas, las exposiciones tanto internas como externas, fueron dando forma en este camino del arte que me llevó hasta donde voy actualmente, el camino es largo y me mantengo aprendiendo, actualizándome. 

Hace un par de semanas fue grato reencontrarme con el sitio de Blogger donde comencé a difundir este proyecto. Luego, el espacio adoptó un dominio propio y posteriormente migró a WordPress. Yo decidí dejar la Casa del Artista en 2015 por lo que la administración del sitio web quedó huérfana al igual que las redes sociales. A inicios de 2016 el dominio expiró y el sitio se perdió. Pero la memoria encuentra caminos, hoy, el servicio Wayback Machine de Internet Archive conserva un testimonio de lo que alguna vez fue la Casa del Artista Ana Mary Bringas de Martín. No es un sitio funcional, pero muestra el rostro que tuvo. Y hay más: el blog original en Blogger, aquel donde todo empezó, sigue en pie. Se mantiene funcional, más accesible, un puente directo a aquellos años, un archivo de la memoria. Espero con el pasar de los meses poder alimentarlo hasta donde se quedó el sitio Wordpress, habrá que hacer memoria y echar mano de los artículos que se mantienen en los medios locales los cuales muchas veces desaparecen también por cambios de renovación en su estructura.


Al escribir esto, me embarga un poco de nostalgia, pero también orgullo:

  • Orgullo de recordar dónde comenzó mi camino hace casi veinte años.
  • Orgullo de haber formado parte de algo que, aunque ya no existe, dejó huella. 
  • Orgullo de haber aprendido y convivido con cada una de las personas que conocí en la Casa del Artista.
  • Agradecido de las oportunidades brindadas y de haber aprendido de todas las personas y artistas con quienes conviví y establecí un vínculo. A todas ellas, mi agradecimiento y cariño.
  • Nostalgia y rumbo, mi camino hoy lleva dirección, sé a dónde voy, más nunca olvido de dónde vengo.¶ 




  


6 feb 2026

Fotobordado, ¿porqué?

Abuela
Hace 7 años (2019), luego de ser docente del Colectivo Comunitario de Fotografía de Gómez Palacio del programa Colectivos Comunitarios que coordinaba Culturas Comunitarias Indígenas y Urbanas, fui invitado (no postulé) por parte de Secretaría de Cultura del Gobierto de México para ser docente en los Semilleros Creativos, dentro del programa de Cultura Comunitaria, a raíz de la información de resultados que tenían del Colectivo de Foto.

Participar en este programa fue una experiencia más grata que la anterior porque como docente de fotografía tuve hasta cierto punto la libertad de cátedra además de que en un inicio no contaba con el equipo fotográfico digital del proyecto previo, me vi en la necesidad de arrancar con lo que había, siendo así que, con la experiencia en fotografía estenopeica de un proyecto municipal que desarrollé y llevé a cabo como intermedio entre los dos programas federales, trabajé esta técnica con niños, adolescentes y jóvenes del semillero, con el grato resultado de lograr que fuera reconocido el trabajo de infancia y juventud para exponerse en el Auditorio Nacional en Tengo un Sueño en su primer edición en CDMX.

El siguiente año (2020) al comenzar, nuestra propuesta fue acerca de los procesos alternativos como complemento, desarrollando prácticas con Antotipia, Clorotipia y Cianotipia, combinando con la Estenopeica. Por ende, más allá de la técnica, la encomienda fue generar discursos con estas técnicas en la imagen y lo fotográfico. Sin embargo, con la pandemia de COVID 19 y el obligado encierro, el Home Office o Trabajo desde Casa, detonó una amplia gama de ofertas de cursos a distancia en línea y entre ellas muchas técnicas como la de Fotobordado, que me atraía de los trabajos de algunas maestras en Oaxaca como Mayra Biajante a quien seguía desde 2019. Sin embargo poco pude abordar esta técnica que quedó en pequeños ejercicios introductores no aplicados a la fotografía. Por cierto, destaco que me quedé con un curso de Domestika de Gimena Romero guardado en esa plataforma.

Semillero Creativo de Fotografía en práctica de bordado
No obstante la semilla de esta inquietud seguía latente, y fue hasta el año pasado que logré cursar un taller básico con Mayra Biajante lo que me abrió el panorama con esta técnica, pues la práctica de surcir mis prendas o las de mis hijas cuando requerían algún remiendo me facilitó mucho el poner en práctica el Fotobordado, no porque fuera experto sino porque desde niño y gracias a mi abuela materna quien me guió para remendar mi ropa y viéndola a ella hacerlo, me llevó a cierta lógica intuitiva que me permitió conseguir remendar en emergencias.

Aplicarlo a la fotografía y buscar la creatividad expresiva en la misma me llevó a hacer dos prototipos, uno inconcluso y otro que me gustó y me permitió realizar una pieza que finalmente presenté como pieza complementaria del proyecto Quién es Emilio Yee Tang, realizado para el Seminario de Fotografía del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), del que derivó la pieza que postulé para el Cuarto Concurso Nacional de Fotografía Javier Ramírez Limon y la cual quedó seleccionada para la exhibición y que resulto ser la riza que me hizo acreedor al premio de adquisición de este concurso.

Exposición A Ras de Suelo en el Taller
de Gráfica El Chanate en Torreón, Coah.
Pero ¿de dónde viene este interés en una técnica que generalmente realizan las mujeres, por qué  apropiarme de esta técnica? Pues la respuesta es simple, debido a mi abuela y el zurcido intuitivo que le aprendí además de verle tejer, cosa que no me avergonzaba y menos hacerlo, pues convivir durante mi infancia y adolescencia con mayoría de mujeres, además de los trabajos manuales que me asignaron durante la primaria para la realización de regalos para el día de las madres. Por otro lado el continuar viendo la práctica del tejido con mi madre y posteriormente con Esther mi esposa quien se ha dedicado al Crochet como punto de partida de otros proyectos durante varios años y quien continuamente me invitaba a aprender más yo no me animaba, y de quien admiro su labor por el perfeccionamiento de su técnica y obviamente sus resultados.

Una vez iniciado esta técnica del Fotobordado, he sido alumno de Marina Cerruti y viendo la creatividad de mis compañeras en su taller, he ido buscando cada vez más, referentes actuales y la historia del bordado para entender más acerca de esta bella labor. Y en esta búsqueda me encontré con que el bordado fotográfico, esa intervención con aguja e hilo sobre la imagen impresa, no es un capricho menor: tiene una genealogía que se hila con la memoria y la resistencia. Como bien apunta Charlotte Vannier en Del hilo a la aguja, el bordado actual va mucho más allá de lo doméstico; el hilo es capaz de generar obras completas cuando se atreve a traspasar los límites de la tradición. Y en ese mismo espíritu, artistas como Garbi Galatea, quien con su proyecto Bordado borrado tapa con hilos los rostros de personas agresoras para "sanar" memorias— o Lorena Olmedo, quien dibuja con hilos de colores bordando sobre fotos, reinterpretando totalmente la imagen original, logrando piezas únicas hechas a mano que transforman la personalidad del personaje o acentúan un rasgo. Un estilo original que combina la fotografía con el bordado, me mostraron que esta práctica puede ser una herramienta de agencia y resignificación del pasado.



Derivas sobre el suelo (2025)
Algo que me encantó del bordado es que me permite una gran relajación y reflexión además de ser completamente compatible con la experiencia adquirida en el Semillero Creativo que aplicó a los procesos alternativos principalmente aunque ya en la vida diaria también: la tolerancia al error y el accidente controlado. Porque, como he aprendido en estos años de docencia y creación, la fotografía contemporánea ya no aspira a reflejar la realidad objetiva, sino a interpretarla y resignificarla desde el presente. Y en ese sentido, el fotobordado se convierte en una capa más de información, una manera de dotar de cuerpo y textura a la imagen, de recordarnos que la fotografía también se toca y se siente, no solo se ve en una pantalla. Esa es, quizás, la lección más valiosa que me llevo de todo este viaje: que la imagen no basta; necesita cuerpo, necesita historia, necesita manos.







29 nov 2025

✨Premio Nacional Javier Ramírez Limón. 💫✨

En los 90s me gustó una película titulada Las estrellas cayeron en Henrietta (The stars fell on Henrietta) con Robert Duval como un petrolero anciano y desafortunado Mr. Cox, una historia que se desarrolla en los primeros años de la era petrolera estadounidense, basado en la novela Luck de Winifred Stanford, y de la cual recuerdo la frase que le murmuró a Beatric Day (Lexi Randall), una niña que siempre creyó en él: “Engancha tu carreta a una estrella, cariño. He vivido mi vida según eso.” (Hitch your wagon to a star, sweetheart. I've lived my life by that.).

 
 
Ayer (28 de noviembre de 2025) en la inauguración del Cuarto Concurso Nacional de Fotografía Javier Ramírez Limón mi pieza participante resultó ganadora del Premio de Adquisición entre las magníficas obras de artistas de gran trayectoria y de quienes conozco a maestras y maestros, compañeras, compañeros de cursos que se convirtieron en amigas y amigos.
 
Participar en el Cuarto Concurso Nacional de Fotografía Javier Ramírez Limón ha sido una gran experiencia y solo el hecho de quedar seleccionado ya me hacía ganador pues dado el gran nivel que sigue adquiriendo este evento que rememora a mi gran maestro Javier Ramirez Limón, además de que mi trabajo dialogue con el de las y los demás participantes, es una gran oportunidad de aprendizaje.
Evidentemente es un gran aliciente para continuar trabajando y bueno solo me resta felicitar a cada una y uno de las y los participantes pues estoy impresionado por la calidad y discurso de sus trabajos.
 
Sin duda esta noche, favorablemente para mí ⭐️ las estrellas cayeron en Henrietta ⭐️
 
Estoy muy contento y agradecido con el equipo del Museo de Arte de Sonora y el Instituto Sonorense de Cultura por tomarme en cuenta y a los jueces por su favorable fallo hacia mi trabajo.
 
Muchas gracias a todas las personas que me han acompañado durante este tiempo con sus enseñanzas y experiencias compartidas las cuales me han ayudado a estar aquí. La lista es muy amplia y diversa, mi agradecimiento de todo corazón para ustedes, pues: “Estoy parado en los hombros de gigantes que han estado aquí antes.
 


 
 
✨Gracias, gracias, gracias.🙏🏼✨ 
 

➕LEÍDO